Al igual que sucediera con sus antecesores, los Reyes Católicos residieron habitualmente en el Alcázar, habitándolo durante más de ocho años, por lo que
sus muros son testigos de multitud de hechos históricos. Aquí se estudiaron y diseñaron las estrategias diplomáticas y militares oportunas que culminaron en la rendición de Granada en 1492.
Este edificio fue testigo del nacimiento de la infanta Doña Juana, que a la postre se convertiría en Reina de Portugal, y madre de Doña Isabel, que fuera primera esposa del Emperador Carlos I de España y V de Alemania, y madre del Felipe II. Es decir, nos encontramos en un período crucial para la historia de nuestro país, y el Alcázar es un marco donde se desarrollan numerosos acontecimientos de vital trascendencia. Caso de la primera audiencia
de Cristóbal Colón ante los soberanos, en el año 1486, por lo que se puede apuntar que aquí se empezó a gestar el embrión que luego, años más tarde, desembocaría en el descubrimiento del nuevo continente.
Es conocido que en su última estancia Córdoba, la Reina mandó parar la actividad de la noria, sin desmontarla, ya que el ruido era bastante molesto. Claro está que gran parte del agua que llegaba a los jardines del Alcázar provenía de la Albolafia; de ahí que Doña Juan La Loca comentase que los jardines y huertas se estaban marchitando.
En las entrañas del Alcázar fue hecho prisionero Boabdil, denominado El Chico, el último sultán nazarí de Granada, tras perder éste la batalla de Lucena en el año 1485.
Durante estos años residió en la corte el montillano paje de la Reina,
Gonzalo Fernández de Córdoba, que en poco tiempo se convertiría en el Gran Capitán. Uno de los militares más célebres y prestigiosos del reinado de los Reyes Católicos, brilló en las guerras de Granada, destacando en la toma de Illara y en el sitio de Tájara. Los reyes le encargaron, gracias a sus buenas relaciones con Boabdil, las negociaciones para la paz en Granada en el año 1492. Al mando del ejército español en Nápoles, luchó contra los invasores franceses cerca de dos años, resultando vencedor, y obteniendo el ya mencionado y merecido sobrenombre de Gran Capitán.
Ya para finalizar, y a modo de anécdota, decir que los jardines del Alcázar fueron escenario de lujo para la primera corrida de toros de la que se tiene constancia en Córdoba, celebrada en honor del malogrado príncipe Don Juan, quien falleció a la temprana edad de 19 años, siendo el único hijo varón de los Reyes Católicos.
Texto: J.A.S.C.