Finalizamos este primer itinerario visitando una vivienda muy antigua, de unos tres siglos de antigüedad, pero que fue muy reformada a

mediados del siglo XIX, y también ha tenido otras reformas posteriores. Fue durante mucho tiempo una
casa de labor, denominación que se les daba a las viviendas que servían de taller, podían ser de cualquier oficio, como costureras, plateros...
El patio es rectangular, de pequeñas proporciones, al que accedemos a través de un pequeño pasillo, y en el muro frontal nos encontramos una galería superior abierta al patio con grandes ventanales en color verde, y que está sostenida por una viga de encina revestida con madera, y forma como una especie de pórtico inferior adintelado sostenido por delgadas columnas con sus capiteles,

ambas de hierro forjado también pintadas de verde, al igual que los ventanales.
Las paredes están colmadas de macetas de color azul con flores, donde destacan los helechos, las esparragueras, las cintas o las pilistras. Además de las plantas, podemos ver una gran variedad de platos de cerámica adornando las paredes.
Toda la pared del patio esta revestida de azulejos hasta un metro y medio aproximadamente, que forman una decoración geométrica de color amarillo, azul y verde, que muestra concordancia con el resto de colores del patio. El suelo tiene azulejos rústicos de color sepia en el centro, con una hilera de azulejos semejantes a los de las paredes, y solería hidráulica de color rojo, seguramente imitando a la de la época, en los extremos, ambos suelos separados por una pequeña cenefa de ladrillos.
Podemos ver un pozo con brocal árabe y una pila de granito a un lado del patio, que añaden hermosura a este armónico patio.
Texto: P.R.M.
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