Los Patios Cordobeses: Calle Aceite, número 8

Aceite, 8

        De la Calle Lineros pasamos a la Calle Agustín Moreno, ejePatio Cordobés Calle Aceite, 8 vertebrador del barrio de Santiago, que debe su nombre a la Iglesia que mandara a construir el monarca Fernando III el Santo en el siglo XIII. La Calle Aceite es apenas un callejón que se abre a mano derecha de la mencionada Agustín Moreno. En ella se encuentra esta preciosa y acogedora casa de vecinos, algo reformada, pero que ha conservando ese sabor tradicional de los patios cordobeses.
        La vivienda posee tres patios. Al primero de ellos se accede por una Patio Cordobés Calle Aceite, 8excepcional cancela de hierro forjado. El suelo, realizado con el tradicional enchinado cordobés, se compone de dos colores formando cenefas geométricas y un dibujo central. Sus paredes son de ladrillo viejo, donde destacan restos arqueológicos sobre sus cornisas. En el centro podemos ver una fuente rodeada de plantas. Además, encontramos dos cipreses que lo adornan el patio junto a las diversas macetas de las paredes, destacando flores como las margaritas, gitanillas, geranios o calas, entre otras.
        El segundo patio se ajustaría más a lo que es el esquema típico de patio tradicional cordobés, sin embargo, resalta el empleo de macetas planas en la parte que apoya a la pared, portando gran variedad de flores, y predominando el empleo dePatio Cordobés Calle Aceite, 8 gitanillas y geranios. Al igual que en el caso anterior, un ciprés adorna el patio, además de un pilón lleno de peces y una puerta cubierta por un tejadillo.
        El tercero de los patios fue en su día una cocina, por tanto, encontramos en él elementos típicos de cocinas antiguas, caso de un viejo fogón adornado con vasijas y cazuelas de barro, que le imprimen un especial regusto añejo, propio de los patios cordobeses del momento.
        Por lo demás, esta casa tiene un jardín, al que accedemos desde el último patio, que llama la atención por su gran número de plantas, como los jazmines, las damas de noche, las buganvillas o los rosales…

Texto: P.R.M.