Como en el caso anterior, estamos ante un patio de pequeñas proporciones, al cual accedemos a través de una pequeña

entrada, que está adornada gran variedad de plantas, como sucede en el resto del patio. Una vez dentro, hallamos en el centro un limonero de grandes dimensiones y varias plantas alrededor, que llaman mucho la atención por hallarse en ese lugar, aunque no restan interés al resto del patio. El suelo está compuesto de empedrado, las paredes están decoradas con las típicas macetas que conocemos, predominando las de tonos verdosos. Además, las ventanas están cubiertas por bonitos tejadillos realizados a base de tejas árabes, que le otorgan cierta originalidad al lugar.
En uno de los lados del patio hay un rinconcito muy especial, ubicado en el hueco de la escalera donde, sorprendente, encontramos una gran variedad de utensilios antiguos, tanto colgadas por las paredes

, como por la escalera que accede al piso superior. Entre estos utensilios podemos ver una colección de diferentes radios antiguas, trastos de cocina de antaño, barriles de madera, botellas, algún animal disecado, canastos de mimbre, y algunas curiosidades más que, sin duda, no dejarán indiferente al visitante.
Además, en otro de los lados del patio, sobre las macetas, destaca una colección de tijeras antiguas colgando a modo de adorno, y cerca de allí vemos un artilugio con el que los dueños del patio riegan las macetas. Se trata de un cubo pequeño unido a una caña larga, que se sigue usando tradicionalmente en la mayoría de los patios, aunque muchos otros lo han sustituido por sistemas de riego artificial.
Las plantas que decoran este patio son, entre otras: damas de noche, jazmines, helechos, chefleros, esparragueras, hortensias, alivias, pilastras, hibiscos y gitanillas.
Texto: P.R.M.
Arte, Cultura y Turismo en Córdoba