popular, donde el suelo sigue siendo de grandes chinos, aunque en algunas zonas hay viejas losas de barro. Personalmente, me gustaría añadir que se trata de uno de los patios que mejor ha conseguido conservar ese sabor a casa antigua, no sólo por su disposición y arquitectura en general, sino también por el sobrenombre o la propia denominación de la calle, incluso por la señora mayor sentada a la puerta de su casa.
tejadillo a dos aguas, que aún está en uso, ya que podemos observar la antigua garrucha de la que cuelga la gruesa cuerda atada en su extremo al cubo. Este pozo, al igual que el resto del patio, está completamente adornado con macetas de color azul intenso, que contrastan con el blanco de las paredes y los colores de las plantas. Además nos llama la atención una colección de “mini-macetas”, del mismo color que las demás, en una esquina del patio. También podemos observar cómo las puertas y ventanas son de madera muy antigua, pero muy bien cuidadas y que le dan un encanto especial al patio.
también de plantas, y en los que además hay plantados árboles frutales, como es el caso de los limoneros.
Texto: P.R.M.