Tras la toma de Córdoba por Fernando III el Santo en 1236, se sabe que los reconquistadores cristianos saquearon materiales procedentes de edificios levantados por los musulmanes para construir sus propias edificaciones civiles y religio
sas. La Córdoba “nueva”, la ciudad cristiana, se nutrió de las ruinas de la ciudad musulmana, la Córdoba “vieja” como de una cantera y esta situación continuó durante siglos. Así, en 1408, el concejo (ayuntamiento) de la ciudad autorizaba a Inés de Pontevedra que se proveyera de materiales de cantería en el lugar de Córdoba la Vieja para la edificación del convento de San Jerónimo de Valparaíso, a cambio de unos terrenos que lindaban con dichas ruinas.
El primero que indicó que estas ruinas tenían una gran importancia histórica fue el cronista cordobés Ambrosio de Morales, en el siglo XVI, aunque equivocadamente los atribuyó en época romana. En 1625, otro cordobés, Pedro Díaz de Rivas, estableció su pertenencia a la Córdoba musulmana, datándolos en tiempos de Abd al-Rahmán III, pero sin llegar a asegurar de forma definitiva de qué monumento se formaba parte. La identificación de los restos encontrados en la Dehesa de Córdoba la vieja como la antigua ciudad califal de Madinat al-Zahra se produjo ya en el siglo XIX, en concreto en 1853, debiendo adjudicarse el mérito al académico Pedro de Madrazo, gran conocedor de las traducciones que se estaban realizando en Europa de textos árabes donde se citaba con frecuencia a la ciudad palatina. Con todo, la excavación, con ayuda económica
estatal, del terreno delimitado por Madrazo no comenzó hasta 1911, encargándose de ella el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. En 1923 se produjo la declaración de los restos como Monumento Nacional.
Aunque la labor de Velázquez Bosco es meritoria, cabe destacar como época “dorada” de las excavaciones de Madinat al-Zahra la que comprende los años transcurridos entre 1924 y 1976, bajo la dirección del arquitecto Félix Hernández Jiménez, quien estuvo ayudado por el arabista cordobés Manuel Ocaña Jiménez. Desde 1976 hasta 1984 la restauración de Madinat al-Zahra fue dirigida por el arquitecto Rafael Manzano Martos.
En el último año citado la Junta de Andalucía, al asumir competencias en materia de cultura, se hizo cargo de las labores de excavación y restauración del complejo, encargando de esa tarea al arqueólogo Antonio Vallejo Triano. Este último sigue continuando actualmente desde hace más de veinte años una ya dilatada labor de investigación sobre Madinat al-Zahra, que todavía nos deparará muchas sorpresas.
Texto: Jesús Pijuán.