Abderramán II en la Mezquita de Córdoba (España)

Abd al-Rahman II

        Durante los reinados de sus dos inmediatos sucesores de Abd al-Rahman I Plano de la Mezquita de Abderraman IIla mezquita no sufrió modificaciones muy significativas, sobre todo bajo al-Hakam I (796-822). Sin embargo, de la época de Hisham I (788-796) se conserva la puerta del patio, llamada de los Deanes, que presenta un arco de herradura de despiece antiguo, semejante a los del oratorio. Y en el primer tramo del muro del oratorio hizo edificar la mida´a, un pabellón con fuente para abluciones y modestas letrinas, que se utilizó hasta que al-Hakam II lo destruyó para reformar la calle en la que estaba. Además, mandó construir en el techo de la Mezquita Alhama un recinto protegido al que se accedía mediante una escalera, para el muezzin o almuédano, el encargado de llamar a la oración a los fieles cinco veces al día. También se finalizó el patio o sahn. Por último, en la zona norte, junto al patio, en un lugar que arqueológicamente no ha sido identificado con seguridad, se levantó la galería de mujeres. Puerta de los Deanes desde el interior
        Pero lo más destacable de la actuación de Hisham I sobre la mezquita es que, en el año 796, este emir dejó terminado el primitivo alminar o minarete de la Alhama, cuyo espacio fue marcado en el patio por Félix Hernández. Este alminar, quizás el primero de los que se construyeron en Al-Andalus, fue situado ligeramente a la derecha del eje de la nave axial, tuvo una sola escalera y una puerta, midiendo unos 24 metros de altura, según las fuentes islámicas.
        La primera reforma importante se produce con Abd al-Rahman II (822-852), y fue llevada a cabo entre el 832 y el 848. Los directores de las obras fueron los eunucos Nasr, que comenzó las obras, y Masrur, que las continuó. El sistema constructivo de arcadas y techumbres se repitió, pero con ligeras variantes. Aunque el número de naves no cambió, el espacio del edificio se duplicó – 130 por 79 m. aproximadamenteLugar donde estuvo enclavado en Alminar de Hisham I – y el número de columnas de la sala hipóstila aumentó a 200. La pared de la qibla fue desplazada 8 tramos hacia el Sur; del muro de la antigua qibla se preservaron las pilastras para proporcionar más apoyo al empuje de las arcadas, cuya longitud aumentó considerablemente. La sala de oraciones pasó a tener tras esta ampliación 64 m. de profundidad y era casi cuadrada. El Emir quiso que aparecieran más destacados la nave central y el muro de la qibla transversal a ella, lo que se consiguió a través de la decoración de los capiteles. De las galerías del patio sólo queda el muro exterior de poniente. Las galerías laterales, según las fuentes, descansaban sobre 19 columnas cada una, mientras que la del cierre por el lado norte, tenía 23. Interior de la ampliación de Abderraman II
        Patrice Cressier y Christian Ewert han demostrado la importancia que tuvieron los capiteles en la jerarquización de los elementos individuales del oratorio desde la construcción de la mezquita primitiva. Ya en el plan original de Abd al-Rahman I, la nave central de la mezquita constituyó el eje de simetría para la distribución de los distintos tipos de capiteles, reutilizándose para el edificio los presentes en antiguas columnas visigóticas. Sin embargo, a partir de Abd al-Rahman II, se utilizaron copias islámicas de modelos romanos y corintios de capiteles, cuya hechura y construcción nunca fueron, Interior de la ampliación de Abderraman IIno obstante, rigurosamente clásicos. Los fustes de las columnas pertenecientes a esta ampliación no descansan en basas. La selección de las columnas de la maqsura se realizó cuidadosamente. Dichas columnas presentan estrías llamativas, y las más pequeñas del mihrab, cuentan con mármoles de colores y bellos capiteles.
        Muhammad I (852-886) culminó la labor de su padre. En el año 865 se reformó la maqsura y entre los años 855-856 se renovó la decoración de la portada. En el último de ellos se terminó la decoración de la Puerta de los Visires. También El Sabat partía de la Puerta de San Miguel hacia el Alcázar Omeyaprobablemente durante el reinado de este emir se abrió la puerta nueva del oratorio en el costado de la sala, descubierta por Félix Hernández, que abría más o menos a mitad de la sala. Según dice la inscripción de la portada, la más antigua de las que se conservan en la mezquita, el director de las obras el fatá Masrur, que quizá sea el mismo personaje que trabajó para Abd al-Rahman II.
        Finalmente, durante el emirato de Al-Mundhir (886-888) se construyó la sala del Tesoro, y en el de su hermano Abd Allah (888-912) el sabat, pasadizo elevado que conectaba el alcázar con la zona de la maqsura, del que sólo se conserva la Puerta de San Miguel, por la que el pasadizo desembocaba en la mezquita. El sabat se construyó para evitar que los fieles alzaran la mirada a la llegada del emir y para asegurar su protección ante posibles ataques.

Texto: Jesús Pijuán.