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A mediados del siglo XIII tenemos las primeras noticias de su uso, un frontal de altar, claro ejemplo de cómo el guadamecí ocuparía un papel importante en la decoración religiosa, a través de retablos, frontales, retratos y relicarios, entre otras tipologías.
En esta sala el artista se abstrae hasta la época del medievo con el fin de plasmar la esencia en sus guadamecíes, siempre bajo su propio punto de vista e inspiración. Resultando obras de incuestionable belleza y singularidad, donde el motivo principal es siempre la figura. Aquí descubriremos diversos instrumentos, herramientas y enseres para la consecución de un perfecto trabajo. Usados por Ramón García Romero para la realización de sus obras.
Se puede observar las herramientas, los ferretes, las diferentes pinturas que se emplean en las respectivas técnicas del cuero, los adornos y complementos, que componen muchas de las obras expuestas en esta exposición.
También, observamos el Libro de Firmas del Museo, donde se recogen las expresiones y firmas de las personalidades que han visitado esta exposición.
Sala orientada a vislumbrar las diversas tendencias empleadas en la ornamentación artística del cuero, así como, las técnicas empleadas en su creación.
De este modo, podremos contemplar diversos tipos de arquetas: calada, jaspeada y tachonada, incluso de técnicas conjugadas, grabado, modelado, incisado, repujado. Estudios de platas en el guadamecí, pergaminos miniados, mosaicos, y la exquisitez del más puro refinamiento del guadamecí omeya, principal objeto del museo. A lo largo de la gran pasión del artista por el guadamecí, descubrimos su empeño a la hora de armonizar varias tendencias artísticas bajo una misma obra sobre cuero. Así lo observamos en la opacidad del óleo y de las transparencias del guadamecí. En esta sala, el autor plasma formas propias de la cerámica árabe, decoradas con ricas hornacinas, frutos y flores.
Para llegar a la siguiente estancia debemos atravesar un pequeño y sencillo patio blanco, de marcado sabor cordobés, que por su disposición recuerda los antiguos atrios romanos. Comenzamos nuestra visita con una sala dedicada a la técnica del guadamecí omeya, en estado puro, con todo su refinamiento, y en la que podremos admirar numerosos paneles y arquetas de diversas tipologías, con la creación onírica de mundos singulares, a base de formas vegetales, geométricas y exóticas aves. En esta sala podremos apreciar cómo fueron los originarios guadamecíes de época califal, de ahí el gran valor del artista Ramón García Romero, quien ha conseguido rescatar del olvido esta excepcional técnica. |
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