Casa de Sefarad - Casa de la Memoria
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No podía faltar en esta casa un lugar destinado a la música sefardí, uno de los pilares fundamentales de su cultura.
En sus vitrinas podremos apreciar numerosas tipologías de instrumentos, en su mayoría de percusión y viento madera, realizados en torno al siglo XVII. Varios paneles explicativos resaltan el importante desarrollo que tuvieron los cánticos y la música sefardí en Al-Andalus. Tres son los géneros de la música sefardí: el romancero, las coplas y el cancionero. La sala dedicada a la Judería de Córdoba disecciona las costumbres sefardíes en torno a la Sinagoga, el centro de la vida comunitaria y religiosa del judaísmo. Destaca un ilustrativo plano de la judería en el siglo XIV, así como diversas fotografías de los lugares más destacados de la misma.
Un panel explicativo desarrolla con sumo detalle la sinagoga, explicando su significado e importancia dentro de la cultura judía. Además, nos acerca a la historia y características del edificio conservado en nuestra ciudad. La Sala de los Ciclos Festivos nos muestra una serie de objetos y piezas artesanales que protagonizan y acompañan a las celebraciones y festividades de la tradición sefardí. Todo ello completado con ilustrativos paneles que nos hablan de las principales festividades judías, como es el caso del Shabat, día que el judío dedica a Dios, el Rosh Hasaná, día que da comienzo al nuevo año judío, el Pésah, la festividad que conmemora la huída del pueblo hebreo de Egipto, el Purim Purim o Hanuká Hanuká, entre otras festividades.
La primera de las salas anejas al patio que visitaremos está dedicada a la figura de la mujer en Al-Andalus. En ella se exponen retratos de pensadoras, poetisas y cantaoras judías, musulmanas y cristianas, realizados todos ellos por el artista cordobés José Luis Muñoz. Llama la atención el realismo con el que han sido tratados sus rostros.
La sala se completa con paneles explicativos que abordan la historia de cinco mujeres que vivieron y destacaron, por diversos motivos, en la lejana y prolífica Al-Andalus. Como decíamos en la introducción al museo, las distintas dependencias que lo configuran giran en torno a un patio central, como es el caso de las típicas casas de vecinos de nuestra ciudad.
El patio es rectangular, en cada uno de sus lados menores se desarrollan triples arcadas de medio punto sobre pilastras en chaflán. Su enchinado suelo, en el que se advierten los más importantes símbolos judíos, nos evoca las tradiciones más remotas de nuestra ciudad. El detalle del pozo tampoco pasa desapercibido. Comenzamos nuestra visita por la conocida como sala de la vida cotidiana, donde se exponen todo tipo de utensilios, prendas… que logran acercarnos a los quehaceres diarios de un ciudadano judío de la época. Destaca una minúscula sala que parte del pasillo y en la que se exponen diversos recipientes cerámicos y metálicos. Al fondo se halla una segunda sala, de mayor tamaño, en la que además de artículos y prendas de vestir, se encuentran varios paneles explicativos que enriquecen nuestra visita. |
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