Salas del Museo Vivo de Al-Andalus en la Torre de la Calahorra, Córdoba



Torre de la Calahorra - Museo Vivo de Al-Andalus















         SALA I                    SALA II                     SALA III                     SALA IV                      SALA V
                        SALA VI                    SALA VII                    SALA VIII                   SALA IX

 
     Finaliza nuestra visita por el Museo Vivo de Al-Andalus, pero antes nos queda una última parada, la sala denominada Multivisión, donde disfrutaremos de una proyección audiovisual que trata sobre las tres culturas a las que está dedicado el museo, exponiéndose en intervalos de una hora generalmente.
     Aquí finaliza nuestra visita al museo, si bien recomendamos a quienes decidan visitarlo acceder a lo más alto del monumento y disfrutar de la que, posiblemente, sea la vista más bella de la ciudad.
 
     De la sala de dedicada al monumento por excelencia de nuestra ciudad pasamos a otra que nos muestra otros que, sin tener la relevancia histórica y artística del primero, reflejan la importante huella dejada por las diversas culturas que habitaron y convivieron en nuestra ciudad.
     En los intercolumnios de la mezquita, bajo el rojo y el blanco de sus dovelas, destaca el Alcázar Califal, sus Baños Regios, la Puerta de Almodóvar, el Zoco, la Sinagoga… y el río Guadalquivir, testigo de su historia.
 
     Llegamos a la tercera y última planta de nuestra torre, y en ella nos adentramos en una de las salas más especiales del museo, la dedicada a la Mezquita Alhama de Córdoba. Una excepcional maqueta preside la sala, una maqueta que cuida con sumo detalle todas las portadas del exterior, así como los puntos más importantes del interior, caso del Lucernario de Villaviciosa o el propio mihrab.
     Como en el caso anterior dedicado a la Alhambra, la maqueta está ambientada con locuciones y efectos sonoros de gran calidad.
 
     Muy cerca de la estancia dedicada al palacio granadino se halla la Sala de la Música Andalusí, una sala pequeña pero muy interesante. El visitante se adentra en la al-Andalus más rica, a la vez que se encuentra bajo la cúpula que cubre el mihrab de la Mezquita Alhama de Córdoba, uno de los lugares más bellos e impactantes que el Islam pudo crear.
     La sala se completa con una pequeña colección de instrumentos musicales pertenecientes a la época andalusí, testigos de su rica cultura.
 
    En la siguiente sala, gracias a una excepcional maqueta del palacio nazarí de la Alhambra y sus completas locuciones y efectos de luces y sonido, lograremos adentrarnos en un lugar de ensueño, desde la salida del sol al ocaso del día, momento en que sus minúsculas estancias se ven iluminadas.
     La Torre de Comares, la Sala de las Dos Hermanas, el Patio de los Leones, en el que destaca su famosa fuente… todo está estudiado y elaborado al detalle, y fácilmente reconocible por el visitante.
 
     Subimos las escaleras y llegamos a la segunda planta, donde entramos en la sala conocida como El apogeo: El palacio y la mezquita, en clara referencia a la ciudad palatina de Madinat al-Zahra y a la Mezquita Alhama de Córdoba. Destaca la recepción que el Califa Abd al-Rahman III brindó a un monje cristiano enviado por el Emperador Bizantino.
     En frente se halla el mihrab de la Mezquita de Córdoba, realizado en tiempos de al-Hakam II, con materiales traídos de oriente, gracias a las buenas relaciones entre ambas culturas.
 
    La siguiente sala es la dedicada a las Ciencias y Técnicas, y en ella se muestran los adelantos tecnológicos materializados en Al-Andalus, como las nuevas técnicas de agricultura e irrigación. Destaca una excepcional maqueta de una noria que, claro está, nos recuerda a la que en su día suministró agua al Alcázar Califal, y que aún se conserva a la orilla del río.
    Se tratan también otras figuras del momento, como es el cirujano cordobés Abulcassis al-Zahri o el cartógrafo ceutí al-Idrisi, conocido por su excepcional mapamundi, la Tabula Rogeriana.
 
    A la derecha se encuentra la segunda sala, conocida como Sala de Los Filósofos, ya que en su interior se tratan las figuras de los musulmanes Averroes e Ibn al-Arabi, el judío Maimónides o el monarca cristiano Alfonso X el Sabio. Todos ellos guardaron una especial relación con nuestra ciudad.
    Tanto ambientación como locuciones van orientadas a potenciar la importancia del pensamiento del momento, de la sabiduría, sin necesidad de separarlo de la ciencia, que se trata en las siguientes salas, ni de la fe.
 

    La primera sala del museo tiene como función dar la bienvenida a los visitantes, quienes se adentrarán en un lugar histórico, de ensueño, donde las diversas culturas que vivieron y convivieron en nuestra ciudad muestran un único lenguaje.
    La visita nos traslada al período de tiempo comprendido entre los siglos IX y XIII, Córdoba era entonces la ciudad más grande de Europa, donde no había separación entre sabiduría y fe, entre Oriente y Occidente... aquí comienza el verdadero renacimiento.