La biblioteca está formada por dos habitaciones, una primera donde predomina el mobiliario inglés, y una segunda donde predomina el francés. Ambas están repletas
de libros desde el zócalo hasta el techo, albergando más de siete mil ejemplares, todos publicados entre los siglos XVI y XX, siendo el francés el idioma predominante, así como la caza y la cetrería la temática más común en ellos. Cada ejemplar está cuidadosamente encuadernado en piel, otorgando sus lomos un suave colorido a los estantes de maderas nobles, sobre los que se ajustan a medida.
Gran parte de la composición de esta biblioteca está formada por los fondos del erudito Marqués de Cabriñana, poseyendo, además, numerosos ejemplares únicos. Los libros más valiosos se encuentran en la segunda habitación, en el estante central, cubiertos en su mayoría por tapas de pergamino antiguo.
Entre su variado mobiliario y objetos diversos cabe destacar las esferas celeste y terrestre, ambas del siglo XVIII, o el reloj inglés con caja de marquetería, así como la arqueta de nácar de época Momoyama. Mención aparte merece el óleo que representa a Don Gaspar Juan Arias de Saavedra, tal y como reza
la inscripción del pie, copia de un original realizado por el pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo.
Un elegante sofá imperio del siglo XIX del tipo chaise-longue francés se postula como el auténtico protagonista de la segunda sala. De elegante diseño, se caracteriza por tener un brazo más elevado que el otro, además de estar tapizado en beige a juego con los tonos de la estancia, de igual modo que la banqueta imperio ubicada frente al escritorio. En la primera sala, a ambos lados de la chimenea, hayamos dos sillones embutidos con orejas y patas cabriolé de mediados del siglo XIX; su tapicería, realizada en granate, ofrece un contraste muy elegante en la sala.
Texto: J.A.S.C.