De planta rectangular y cubierto por un laborioso artesonado en madera
decorado con motivos de lacería mudéjar, del que pende una excepcional lámpara de hierro forjado del siglo XVII, este amplio Escritorio de la Marquesa no es sino una de las diversas estancias dedicadas al uso privado de la propia Marquesa.
La ventana da al amplio y florido Patio de los Naranjos, que otorga una gran luminosidad a la estancia. A ambos lados de la ventana encontramos sendos retratos de Felipe IV e Isabel de Borbón atribuidos a la Escuela Velazqueña. En el paramento opuesto cuelga un gran tapiz flamenco en el que aparece representado Alejandro Magno, lo cual no es de extrañar, puesto que es bien conocido su referente ético y de tolerancia en los Países Bajos de aquellos años. En la otra pared destaca la mesita-escritorio de la marquesa, así como el diverso mobiliario y utensilios destinados a tal fin, incluso
un tapiz con tema heráldico del siglo XVII.
Al fondo de la estancia destaca una hermosa chimenea, decorada con blancas yeserías, donde los frisos, guirnaldas y veneras le confieren un aspecto de marcado carácter clasicista que, sin embargo, no desentona con el resto de la habitación. Junto a ella se encuentra un excepcional sillón Luís XIV del siglo XVIII; con respaldo alto y recto, presenta una chambrana de formas curvas en forma de “H” que une las cuatro patas a modo de refuerzo de las mismas. La tapicería, tanto del respaldo como del asiento, está realizada en petit point y decorada a base de motivos vegetales y florales.
Texto: J.A.S.C.