Por una pequeña y austera estancia, de sobrio artesonado y muro central
que interrumpe un pozo medianero con brocal árabe, accedemos al comúnmente conocido como Patio de los Gatos. De planta rectangular, bastante estrecho, es el último de los patios y con él completamos el anillo vegetal que circunda el palacio.
Destinado al servicio, era un patio hasta hace pocos años no visitable, pero que el propietario ha restaurado y exornado con la
finalidad de completar la docena de patios visitables, además de mostrar una aproximación lo más fiel posible al prototipo de patio popular cordobés. Entonces, como patio vecinal que fue, hace gala de sus paredes blancas, llenas con macetas de geranios y gitanillas, o la pila de lavar que podemos
apreciar en uno de sus costados.
Estos patios comunales constituyeron un lugar de encuentro entre vecinos, representando un estilo de vida de puertas abiertas, distinto al actual, donde la división y el hermetismo parecen ser denominadores comunes.
El patio es denominado así por la gran cantidad de gatos que merodeaban por los alrededores del mismo, la cocina de la planta alta estaba cerca y, seguramente, los animales, atraídos por el olor de la comida se acercaran a la misma.
Especies que habitan en el patio
Argyranthemum Frutescens (Pericón)
Cupressus Sempervirens (Ciprés)
Chlorophytum Comosum (Cintas)
Dianthus Caryophyllus (Clavel)
Drosanthemum Floribundum (Uña Gato)
Hedera Helix (Hiedra)
Laurus Nobilis (Laurel)
Pelargonium Peltatum (Gitanilla)
Podranea Ricasoliana (Bignonia)
Portulacaria Afra (Hierba de los elefantes)
Senecio Cruentus (Cineraria)
Texto: J.A.S.C.