Propietarios del Palacio de Viana, Córdoba: desde Gómez de Figueroa hasta Fausto Saavedra y Collado y Sofía de Lancaster

Los Propietarios

        De los primeros propietarios que tenemos constancia documental son los Villaseca, y tal y como consta en el Archivo de Protocolos, el primero de ellos fue Escudo de los Saavedra donde se lee el lema: Padecer por vivirDon Gómez de Figueroa, quien estaba casado con Doña Lucrecia Mesía. El matrimonio tuvo varios hijos, heredando el palacio el primogénito, Don Luís Gómez Bernardo Fernández de Córdoba y Figueroa, quien compró varias casas aledañas, acrecentándose la extensión de la residencia.
        La propiedad va pasando de generación en generación, aumentando su tamaño conforme pasaban los años. Ya en el siglo XIX, al fallecer Don Juan Bautista Cabrera, Marqués de Villaseca, queda viuda su esposa Doña María del Carmen. La Marquesa casó en segundas nupcias con Don Teobaldo Saavedra y Cueto, I Marqués de Viana e hijo del inigualable literato Don Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano, el Duque de Rivas, de quien aún se conservan obras en el Palacio. Salón de los Sentidos en la planta alta
        A Don Teobaldo le sucede Don José Saavedra y Salamanca Ramírez de Baquedano, el II Marqués de Viana que, precisamente no era hijo del anterior, sino sobrino, ya que el matrimonio con Doña Carmen no tuvo descendencia. A Don José Saavedra le sucede Don Fausto Saavedra y Collado, el III Marqués de Viana, que casó con Sofía de Lancaster. La Marquesa fue la última inquilina del palacio, antes de su venta a la entidad bancaria Cajasur, entonces Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, y la actual propietaria y gestora del Palacio.
        Para Doña Juana Márquez Hidalgo, autora del acertado inventario titulado "Los muebles del Palacio de Viana", y del que nos hemos valido para la realización de esta pequeña sección, la adquisición del inmueble por parte de Cajasur fue un hecho de gran importancia Patio del Pozopor tres motivos básicos: Para conservar su rico patrimonio artístico y documental, evitando la más que probable dispersión del mismo. En segundo lugar tiene por base, como dice Márquez Hidalgo, la singularidad del conjunto, ya no sólo por albergar un gran número de obras de arte, sino por conservarlas en estancias que han perdurado, sin a penas verse alteradas en su decoración y disposición, a lo largo de los años; además, el entorno del palacio, que está conformado por los distintos patios y el jardín central, configuran un conjunto único en Córdoba. Por último, el hecho de adaptarse a museo, permite el acercamiento del palacio a cordobeses y turistas que vienen a visitar nuestra ciudad.

Texto: J.A.S.C.