El Salón de las Firmas recibe su nombre por la mesa del siglo XVII que preside la estancia. Soportada por cuatro patas de lira con fiadores, hace gala del estilo rústico
y elegante de buena parte del mobiliario del palacio. En ella se encontraba el libro en el que firmaban todos los visitantes ilustres de la casa. Hoy día no es posible contemplar el libro, ya que no se conserva en la sala, pero es bien sabido que firmaron en él numerosas personalidades, como la Reina Fabiola de Bélgica, o la mismísima Reina de España, Doña Sofía, cuando todavía era princesa, o el propio General Franco, entonces jefe de Estado. Una columna-lámpara, una escribanía de bronce y otros objetos son compañeros inseparables de esta mesa.
El suelo está cubierto por una magnífica alfombra persa. Del techo cuelga una preciosa lámpara de cobre del siglo XIX, similar a otras tres, ubicadas en el Salón de los Madrileños, en el Salón de Tobías y en el Dormitorio del Almirante. La bóveda, encamonada, posee una cenefa ornamentada a base de festones y óvalos con alegorías alusorias a los cuatro continentes entonces conocidos: Europa, Asia, África y América.
Entre el mobiliario de la sala –sofá con decoración policroma, sillas y mesitas con carácter popular español, cómodas, sillones fraileros y otros objetos- destacan
dos elegantes armarios de estética renacentista, con herrajes dorados, ubicados a ambos lados de la mesa de firmas. Destacar las pinturas sobre cobre pertenecientes a la escuela flamenca del siglo XVII, concretamente al círculo de Frans Francken II (Amberes 1581 - Amberes, 1642), que representan escenas referentes a la Vida y Pasión de Jesucristo, como es el caso de “Las bodas de Caná”. Finalmente, junto a la puerta que da acceso al Salón de Tobías, se encuentra una silla de tijera plegable de alto respaldo rematado en los extremos con conchas decoradas; tanto el respaldo como el asiento van tapizados en cuero repujado y policromado.
Texto: J.A.S.C.