Este pequeño salón, de planta rectangular, recibe su nombre por la
procedencia de los diversos objetos y mobiliario, en su mayoría traídos de Portugal, recordemos que la última Marquesa de Viana era natural del país vecino. Un armario, dos contadores decorados con aplicaciones de metal, una banqueta, dos sillas y un espejo Don Juan V, o una mesa tallada con incrustaciones de bronce, adornada con dos candelabros plateados, son varias de las piezas de interés que alberga la estancia.
Sin embargo, nos gustaría detenernos en las dos sillas Chippendale del siglo XVIII situadas, una frente a la otra, en mitad de los lados mayores de la estancia. En el inventario del palacio constan como “dos sillas Don Juan V – siglo XVIII”, debido a que el estilo Chippendale fue denominado "Don Juan V" en el país vecino. De altos y esbeltos respaldos decorados con motivos de rocalla, destacan
sus dos elegantes patas delanteras en forma de cabriolé con garras sobre bolas, las cuales se encuentran unidas a las patas traseras por medio de chambranas curvas que se entrecruzan en su centro. Ambas poseen una tonalidad oscura, rasgo muy común en los muebles portugueses del momento.
De todos los cuadros que alberga la sala cabe destacar un óleo sobre cobre que representa una cacería, atribuido a la escuela rubeniana. Ilumina la sala una lámpara de cristal realizada en la Granja de San Ildefonso (Segovia), y una alfombra Kilim cubre parte del suelo.
Texto: J.A.S.C.