Los titulares de la Hermandad de la Buena Muerte de Córdoba: Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora Reina de los Mártires

Los Titulares


        La imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte es obra del artista sevillano Antonio Castillo Lastrucci, realizada hacia 1945. Probablemente, el imagineroSantísimo Cristo de la Buena Muerte más prolífico y reconocido de la Sevilla de la primera mitad del siglo XX.
        La talla del Señor está inspirada, como refleja en el contrato establecido entre la hermandad y el escultor, en la que realizara Juan de Mesa para la Casa Profesa de la Compañía de Jesús de Sevilla, hoy titular de la Cofradía de los Estudiantes. Esta inspiración pone de manifiesto la intención fundadora de entroncar con las primitivas congregaciones de la Buena Muerte, auspiciadas desde muy antiguo por la Compañía de Jesús.
        Como reza el contrato, la imagen del Señor está realizada en madrea de cedro, de tamaño natural y policromado con un Cruz en rústica. Presenta un tratamiento anatómico excepcional, al igual que en cabellos y rostro. Un rostro de finas y delicadas facciones, se nos presenta rebosante de serenidad y espiritualidad. El cabello está concebido a base de largos mechones dispuestos de manera ondulada. Sin corona de espinas, ni potencias, su sencillez es denominador común en esta obra.
        Ha sido restaurado en dos ocasiones, la primera de la mano de Francisco Peláez del Espino en 1984, presentando signos de deterioro tales como grietas en la espaldaNuestra Señora Reina de los Mártires y en la zona posterior de la cabeza. Ya en 1991, es de nuevo restaurada, pero en esta ocasión por parte de Miguel Ángel González Jurado, quién tuvo que subsanar importantes desperfectos debido a un desafortunado accidente.

        La imagen de Nuestra Señora Reina de los Mártires es igualmente obra de Antonio Castillo Lastrucci, realizada hacia 1951.
        Se trata de una imagen tallada en madera de cedro, de candelero. Los hermanos solicitaron al autor que guardaran semejanzas con la Virgen de la Hiniesta sevillana, que ya realizara el propio Lastrucci en 1937.
        Su rostro, de gran belleza, presenta unos rasgos muy marcados, caso del mentón, en el que destaca un pequeño hoyuelo, o su entrecejo fruncido. Sus labios entreabiertos, junto a esa mirada baja y entristecida, muestran un semblante de dolor y sufrimiento contenidos.

Texto: J.A.S.C.