La imagen del Santísimo Cristo del Descendimiento fue realizada en el año 1937 por el imaginero valenciano Amadeo Ruiz Olmos, efectuando su primera salida
procesional dos años mas tarde.
Se trata de la imagen principal de un grupo escultórico, que representa el momento en que Jesús es liberado de la Cruz a manos de José de Arimatea y Nicodemo, miembros del Sanedrín, quienes están ubicados a ambos lados de la figura del Señor. La imagen del Señor está realizada en madera maciza, el torso se arquea levemente hacia nuestra derecha, por lo que el brazo izquierdo cae inerte, mientras que el derecho se mantiene clavado en el madero al igual que los pies. Lleva un escueto sudario en el que está grabado el nombre del artista y el año de la realización de la obra. Antiguamente, la Cruz era plana, pero en el año 1944 fue sustituida por una cruz arbórea realizada por el propio Ruiz Olmos y, en 2001, por la actual, también arbórea, obra del escultor José Carlos Rubio Valverde. La imagen fue restaurada en 1992 por Miguel Ángel González Jurado.
En la base del misterio hay hasta cinco imágenes más, caso de una dolorosa, María Santísima del Refugio, acompañada por San Juan Evangelista. Al otro extremo se encuentran las Tres Marías, o lo que es lo mismo, Santa María Magdalena, María de Salomé y María de Cleofás. Todas estas imágenes, junto a las de San Juan de Arimatea y Nicodemo, son obra del imaginero cordobés Miguel González Jurado.
La imagen de Nuestra Señora del Buen Fin es obra del artista hispalense Manuel Hernández León, que talló tanto manos como rostro hacia 1979. Poco después, los Hermanos Morillo se encargarían de realizar las actuales manos. Nuestra Señora del Buen Fin posee en un rostro moreno, de mirada perdida en la lejanía llevada por el dolor, seis lágrimas. Lleva corona de plata sobredorada por Alfonso Luque Morales estrenada en 1987.
Texto: J.A.S.C.