Los titulares de la Hermandad de la Expiración de Córdoba: Santísimo Cristo de la Expiración, María Stma. del Silencio y Nuestra Señora del Rosario

Los Titulares

        La imagen del Santísimo Cristo de la Expiración es una obra anónima de finalesSantísimo Cristo de la Expiración del siglo XVII. Perteneció en un principio a la extinta Hermandad de San Diego y San Acacio, establecida en San Francisco y San Eulogio. Allí fue objeto de culto hasta que, en el año 1904, el obispado aprobara su traslado a la Iglesia de San Pablo, su actual Sede Canónica.
        Durante el saqueo de los franceses la imagen sufrió importantes daños, de ahí que hayan sido varias las restauraciones realizadas a lo largo del siglo XX.
        Se trata de un Cristo Crucificado, representado en el instante en que imprime de su último aliento, un momento de gran dramatismo e intensidad. El tratamiento de torso es de una enorme calidad, levemente proyectado hacia delante, en actitud de coger lMaría Santísima del Silencioa última bocanada de aire, a la vez que gira la cadera a la izquierda. El paño de pureza, de tamaño considerable, se anuda a su derecha, y presenta un gran movimiento y tratamiento excelente de las telas. El Señor alza su rostro ligeramente inclinado hacia la izquierda, mirando al cielo, a la vez que grita: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

        En la tarde-noche del Viernes Santo, acompaña al Señor, al pie del madero, la bella imagen de María Santísima del Silencio, obra anónima del siglo XVII. Como viene a ser frecuente en nuestra ciudad, se trata de una imagen de candelero, de vestir, por lo que sólo tiene tallados manos y rostro. Un rostro que, inclinado a laNuestra Señora del Rosario derecha, da muestras de su expresión de dolor contenido. Lejos de alzar su mirada hacia el Señor, centra su mirada a los pies de la Cruz.

        La imagen de Nuestra Señora del Rosario, es obra del reconocido escultor sevillano Luis Álvarez Duarte, realizada hacia 1973. La advocación fue elegida en recuerdo de la tradicional devoción dominica.
        Como en el caso anterior, se trata de una imagen de candelero, con cara de niña y ojos grandes, enrojecidos por el dolor, resbalando por sus mejillas un total de cuatro lágrimas. Sus cejas, ligeramente arqueadas, enmarcan un entrecejo triangular, muy común en sus obras. De mentón acusado, resalta un pequeño hoyuelo muy característico también. Y como no podía ser de otra manera, un rosario pende de su mano izquierda.

Texto: J.A.S.C.