La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno es una talla anónima encuadrada en el siglo XVI. Varios historiadores han querido ver la mano de Andrés de Ocampo
, otros la del propio Pablo de Rojas, pero lo cierto es que, en la actualidad, tales argumentos carecen de base sólida.
Realizado en madera de álamo blanco, éste Nazareno de cuerpo entero con perizoma lleva la corona de espinas al gusto imperante en el siglo XVI. Apenas encorvado, sostiene la Cruz sobre su hombro izquierdo, a la vez que gira levemente la cabeza hacia la derecha. Su rostro, de facciones muy marcadas, apenas se vislumbra entre su poblada y poca trabajada barba. De nariz recta y cejas curvas, frunce ligeramente el ceño, viéndose caer, poco a poco, las gotas de sangre que se deslizan por su arrugada frente.
En la actualidad, procesiona vestido con una túnica de terciopelo color morado con bordados en hilo de oro, mostrando motivos florales de gran belleza. La Cruz, de plata, fue realizada en 1860 por el platero
Francisco Parias Álvarez; sus brazos son lisos, los cantos moldurados y dorados, las cantoneras son de rocalla con motivos pasionistas y, en el crucero, lleva un disco a cada lado, decorado con el león en uno y el cordero en otro.
La imagen de María Santísima Nazarena es una obra, al igual que en el caso anterior, anónima, encuadrada en el siglo XVIII. Se le venera bajo esta advocación desde el año 1972, ya que anteriormente había sido titular de la Cofradía del Calvario bajo la advocación de María Santísima del Mayor Dolor. Además, esta imagen sustituye a la anterior titular, es decir, a Nuestra Señora de los Dolores, ubicada actualmente en un altar del lado del evangelio de la Iglesia del Hospital de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
De tez pálida, su bello rostro de mirada a cielo, muestra sus grandes y abiertos ojos, haciendo gala de un patetismo sobrecogedor.
Texto: J.A.S.C.