La imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón es obra del imaginero cordobés Francisco Romero Zafra, siendo entregada a la Hermandad en 1993.
El Señor es concebido como figura central de un misterio, que representa el
momento en que es presentado ante Anás, suegro del Sumo Sacerdote Caifás. Anás le hace una serie de preguntas sobre su doctrina, discípulos… Jesús le responde hábilmente que quienes tienen que responder a esas cuestiones son aquellos que le han oído, puesto que él había predicado en lugares públicos y no a escondidas (en derecho judío un acusado no tenía que dar testimonio de sí, sólo era válida una acusación sobre testigos ajenos y fidedignos). Ante tal respuesta, Anás queda públicamente en ridículo, por lo que uno de los guardas abofetea a Jesús diciendo: ¿así respondes al Pontífice?
Jesús es representado de pie, vestido con una túnica blanca con bordados en oro, se encuentra maniatado por detrás. Es el momento de la bofetada, por lo que su cabeza se muestra girada bruscamente a la derecha en actitud de haber recibido un golpe. Su rostro muestra un gesto de aturdimiento propio de tan dramático momento, con la boca entreabierta y la mirada
perdida.
En cuanto al resto de las imágenes del misterio, son todas, a excepción del Señor, obras del imaginero cordobés Manuel Luque Bonillo. En primer término se encuentra el guarda que imprime la bofetada, ante a la mirada de un miembro del Sanedrín. Frente a ellos Jesús, de espaldas a Anás, tras él dos guardias más y, finalmente, la figura de Anás sentada en un trono.
Fue la imagen de María Santísima del Rocío y Lágrimas la que, precisamente, originó toda la ilusión necesaria para que un grupo de jóvenes cofrades se decidieran a fundar lo que hoy día es la Cofradía. Por entonces la imagen se encontraba en el taller Francisco Romero Zafra, a punto de finalizarse.
Es una imagen de candelero, que tiene tallados manos y rostro. Un rostro de gran belleza, de tez pálida, labios carnosos y mirada baja. Evidencia un gesto de dolor contenido, con ojos enrojecidos por el llanto, el ceño ligeramente fruncido y la boca casi cerrada por completo.
Texto: J.A.S.C.