CÓRDOBA ROMANA

Circo romano

El circo es una de las instalaciones lúdicas de mayor importancia en las ciudades romanas. Junto con el teatro y el anfiteatro, formó la trilogía de equipamientos para entretener y divertir a sus ciudadanos. Destinado a las carreras de caballos y a las representaciones que conmemoraban los grandes acontecimientos del Imperio, algunas de ellas fueron, incluso, batallas navales para las cuales se llenaba el recinto de agua.

El circo está inspirado en los hipódromos y estadios griegos, presentando dimensiones mucho mayores a estos. La arena, que es la superficie donde se realizaban las carreras, era muy alargada, y estaba partida en dos por la spina, formada generalmente por elementos arquitectónicos tales como columnas, obeliscos… formándose así dos calles iguales. Todo ello se encontraba envuelto por la cavea o maemiana, es decir, los graderíos, presentando forma semicircular en los extremos.

Parece claro que la Córdoba Romana, entonces capital de la Bética y sede del culto imperial en la provincia, tuvo que contar, entre sus edificios destinados a espectáculos, con un circo. Pero claro, dicho así parece más una suposición que una certeza, por lo que habrá que apoyarla con más datos.

Ha sido conservada una inscripción de finales del siglo II d.C. o principios del III d.C., en la que se dice que L. Iunius Paulinus, duoviro (Magistrado Superior de la Colonia) de la ciudad y flamen de la provincia Bética, celebró espectáculos teatrales, gladiatorios, y claro está, circenses en la ciudad. Por otra parte, a comienzos del siglo pasado se halló en el solar del antiguo Convento de la Merced, hoy Diputación Provincial, un excepcional mosaico que, curiosamente, se hallaba decorado con una representación de un auriga vencedor. Un tema común, podría ser una simple casualidad, pero también podría tratarse de que el dueño de la casa fuese un gran aficionado de las carreras de caballos celebradas entonces en el circo de la ciudad.

Más relevantes aún han sido los restos hallados en los jardines del Palacio de Orive en la excavaciones realizadas entre 1992 y 1999. Está documentado que estos restos corresponden a los muros de cimentación de la cavea septentrional del Circo Romano, lo que supondría que el edificio estaría situado a extramuros y enfrentado con el Templo de la Calle Claudio Marcelo. Los estudiosos hablan, incluso, de un complejo arquitectónico de culto imperial conformado por los dos edificios, y que además pudo hacer las veces de Foro Provincial de la ciudad en época altoimperial.

Hoy día sabemos que el Circo Romano estuvo en uso entre mediados del siglo I d.C. y mediados del siglo II d.C., y es comúnmente aceptado que la inauguración, y consiguiente consagración del complejo, fuese realizada en tiempos de Domiciano, momento en que está fechado también un nuevo acueducto, que precisamente era el encargado de abastecer de agua a este sector de la ciudad.

En el último cuarto del siglo II d.C. el Circo Romano se hallaba en estado de ruina, sin embargo, varias inscripciones conservadas hablan de evergetas que sufragaban juegos circenses en la ciudad a finales del siglo II y principios del siglo III, momentos en que el edificio no estaba activo. Este hecho hizo suponer a los historiadores de que se hubiera construido un segundo circo en la ciudad, provocando el abandono del primero, seguramente debido a problemas estructurales.

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Texto: J.A.S.C.

  • Plano - Mapa de ubicación del antiguo Circo Romano de Córdoba
  • Plano - Mapa de ubicación del antiguo Circo Romano de Córdoba