Sillería de Coro

La situación económica en que quedó el Cabildo tras la realización de las obras del crucero, bóveda del coro y, posteriormente, Altar Mayor, impidió poder afrontar con plenas garantías la realización de una nueva sillería de coro acorde con la importancia de la nueva Capilla Mayor. Por este motivo, los canónigos se vieron forzados a trasladar parte de la sillería de la Antigua Capilla Mayor al nuevo emplazamiento.

Más de un siglo pasará hasta que se recobre de nuevo el interés en realizar una nueva sillería de coro, y se provoca gracias a la donación que realizó el arcediano de Córdoba, Don José Díez de Recalde, tras su muerte en 1742, aportando un total de 120.000 reales, e imponiendo, además, la condición de «que se apliquen y empleen en dicho fin en el tiempo de cuatro años«.

Elección del maestro y proyecto

Una vez recibido el legado, el cabildo se dispuso a buscar un maestro que se encargara de materializar la obra. Para ello encomendó la realización de varios diseños a diversos artistas, caso de Tomás Jerónimo de Pedrajas, que ya había trabajado en la Catedral, o el propio Alonso Gómez de Sandoval, que también había colaborado con el cabildo años atrás. Al poco tiempo se les sumaron dos proyectos más, los realizados por Francisco Galiano y el sevillano Pedro Duque Cornejo. Quedaron finalistas los diseños de Pedrajas y Duque Cornejo, a los que se les pidió, en última instancia, la realización de una silla en tamaño natural en madera de pino, resultando ganador Pedro Duque Cornejo.

Condiciones del contrato

Fueron diez las condiciones exigidas en el contrato: En primer lugar, el autor debía trasladarse a la ciudad y quedarse aquí mientras duraran las obras. Se comprometía a seguir en primera persona y dirigir el proceso de realización de la obra. Realizaría, de su propia mano, los medallones de las sillas altas, que representarían los Misterios de Cristo a un lado y los Misterios de la Virgen al otro. También para las sillas altas, tallaría los medallones que representarían Escenas del Antiguo Testamento. En quinto lugar, realizaría los niños que coronan cada una de las sillas. Tallaría, además, los relieves que representan a un mártir de Córdoba, de medio cuerpo, y de fondo la escena de su martirio. Los capitulares, por otra parte, podían tener acceso a las obras. El cabildo se comprometía a pagar las cantidades estipuladas. El cabildo también se obligaba a suministrar la caoba necesaria para la ejecución de la obra. Y por último, y como décima y última condición, se expresaba la obligación de ambas partes a atenerse a lo estipulado en el contrato.

Ejecución de las obras

Las obras de la nueva Sillería de Coro comienzan en marzo de 1748, sin verse interrumpidas en ningún momento gracias, en gran medida, a las aportaciones del Obispo Cebrián, que al morir en 1752 dona todos sus bienes a la continuación de las obras. En estos momentos se decide pavimentar el suelo del coro con losetas blancas y negras, las cuales fueron traídas desde la ciudad italiana de Génova. Este mismo año, además, se encarga a Duque Cornejo la realización del trono episcopal, que en la actualidad preside el conjunto. Destaca sobre todo lo demás la «Ascensión de Cristo«, un excepcional relieve, que es casi una escultura de bulto redondo, de tamaño natural, que presenta unos rasgos anatómicos y una calidad compositiva más que destacables.

En los años 1753 y 1754, además de seguir con las citadas obras, son encargadas las rejas de bronce del coro, así como un nuevo facistol y el banco de piedra negra que hoy podemos apreciar en el centro de la estancia.

Finalización y valoración artística

Tan sólo el famoso terremoto de Lisboa frenó la clara progresión de las obras, que culminaron en septiembre de 1757. Pero el infortunio se cebó con el maestro, ya que falleció apenas dos semanas antes del estreno, a los ochenta años de edad, cuando había estado al frente de la sillería casi diez años. Si bien, el cabildo supo reconocer su trabajo, oficiando un solemne funeral, corriendo la fábrica con todos los gastos del mismo. Fue sepultado fuera del coro, junto al postigo norte.

Para los estudiosos del tema, se trata de una obra insólita dentro de su época, ya no sólo por su calidad, sino por su ordenación y simbología. Los normal hubiera sido realizar un conjunto en base a unas figuras individuales de medio relieve, como profetas, apóstoles, santos… que es lo que se solía hacer entonces; sin embargo, Cornejo se inspiró en modelos realizados en los siglos XV y XVI, donde imperaban escenas bíblicas e incluso históricas. El modelo iconográfico no fue obra de Cornejo, claro está, sino que fue responsabilidad del cabildo, y en concreto de Don José de Capilla y Bravo, que fue el encargado de dictar en todo momento las escenas a representar.

Visita a la sillería del coro

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Texto: J.A.S.C.

¿Por qué se reutilizó parte de la antigua sillería en la Capilla Mayor?+

Tras la finalización de las obras del crucero y el Altar Mayor, la difícil situación económica del Cabildo obligó a trasladar parte de la sillería de la Antigua Capilla Mayor al nuevo coro, ya que no se contaba con fondos suficientes para encargar una nueva.

¿Qué impulsó finalmente la creación de una nueva sillería de coro en la Catedral de Córdoba?+

El impulso definitivo llegó gracias a la donación de 120.000 reales del arcediano Don José Díez de Recalde en 1742, quien estableció que el dinero se destinara a este fin en un plazo de cuatro años.

¿Quién fue el maestro encargado de realizar la nueva sillería de coro?+

El elegido fue Pedro Duque Cornejo, escultor sevillano, tras ganar un concurso en el que se valoraron modelos a tamaño real presentados por él y otros artistas como Tomás Jerónimo de Pedrajas.

¿Qué elementos destacan en la obra escultórica de la sillería del coro?+

La sillería incluye relieves de los Misterios de Cristo y de la Virgen, escenas del Antiguo Testamento, figuras de mártires cordobeses y una monumental 'Ascensión de Cristo', que destaca por su calidad anatómica y compositiva.

¿Cómo fue valorada la obra tras su finalización?+

La obra, finalizada en 1757, fue considerada insólita por su calidad y simbolismo, alejándose de los modelos comunes de la época. A pesar de la muerte de Duque Cornejo poco antes de su inauguración, su trabajo fue ampliamente reconocido por el Cabildo.

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