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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Este año se conmemora el 85 aniversario del fallecimiento del pintor más universal de Córdoba, Julio Romero de Torres. Y hoy recordamos otro aniversario ligado a esta efeméride, ya que ayer 23 de noviembre se cumplieron 84 años de la inauguración del museo del pintor.

La muerte del pintor fue realmente sentida en la ciudad, que literalmente se tiñó de negro. Su hijo Rafael contaba a la prensa cómo no recordaba nada igual. Decía que “toda Córdoba desfiló ante el cadáver o le vio pasar camino del cementerio (…) ese día las tabernas cerraron, verdaderamente. Y los vinateros enviaron una corona enorme, de tres metros (…) Los campesinos venían desde la Sierra con flores cogidas por ellos mismos del campo. Aquel día no hubo coches y todo en la ciudad enmudeció para dar el adiós a mi padre”.

No es de extrañar, pues, que sus familiares, conmovidos, decidieran preservar aquí su legado. El mismo Rafael comentaba que recibieron numerosas ofertas para comprar los cuadros que había dejado terminados, pero no quisieron venderlos. Su deseo era preservar el legado de Romero de Torres en la ciudad que lo vio nacer y dar sus primeras pinceladas; la ciudad que organizó una protesta cuando lo expulsaron de una Exposición Nacional y una colecta para comprar un cuadro suyo a modo de desagravio. Y la ciudad que lo vio morir.

Así, fueron llegando a Córdoba los cuadros que tenía en Sevilla, primero, y de su estudio de Madrid después. De éste llegarían más de 20 obras, tales como Diana o El cante jondo. Junto a los que conservaban en Córdoba, conformarían la colección del Museo.

La idea del museo surgió muy poco tiempo después de su muerte, en julio de ese mismo año. Rafael Romero de Torres Pellicer recibió a miembros de la Diputación Provincial que estaban interesados en comprar cuadros del pintor. En aquella época, el Bellas Artes de Córdoba sólo contaba con 2 cuadros de Julio. Su hijo manifestó, como a todo aquel que lo intentó, la negativa de la familia a vender nada de lo que conservaban. Pidió, en cambio, que destinasen esos fondos para ayudar a llevar a cabo el museo. Así comenzaría el proyecto. Se decidió que las estancias que ocupaba entonces la Real Academia de Córdoba en el museo, que había ofrecido su sede a tal fin, sería el lugar adecuado.

Patio del museo-1932

Patio del museo de Bellas Artes, en el momento de la inauguración del museo. Publicada en diario La voz, el 22 de noviembre de 1932

A partir de octubre, el arquitecto provincial Enrique Tienda queda encargado de elaborar el proyecto de reforma que el nuevo museo y la nueva sede de la Real Academia necesitaban. Y en marzo ya del año 1931, comienzan las obras, que deberían realizarse con celeridad, pues la intención era que el museo estuviera listo para el primer aniversario de la muerte de Romero de Torres.

No pudo ser, y hasta agosto-septiembre no estará listo. Se plantea entonces la inauguración oficial para el 24 de octubre. Entre otras personalidades fueron invitados al acto el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, y el Ministro de Estado, Alejandro Lerroux en calidad de cordobeses. Igualmente estaría presente Indalecio Prieto, a la sazón Ministro de Hacienda, quien había sido invitado por la familia del fallecido pintor por la amistad que de antiguo les unía. Hasta dos veces hubo que posponer la inauguración. Y finalmente, el lunes 23 de noviembre se celebró. a ceremonia se convirtió en un verdadero homenaje al pintor, que no quisieron perderse los cordobeses cuya presencia colapsó la plaza del Potro.

Y desde entonces está el Museo Julio Romero de Torres situado en esta plaza, frente al de Bellas Artes, y ahí permanecerá, puesto que una de las condiciones impuestas por la familia para donar la colección fue que “nunca por nada ni nadie, podrá desposeerse a Córdoba de nuestro legado, que tampoco deberá salir de esta ciudad, ni de la casa que lo encierra, mientras ésta esté en pie”.

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