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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

No sé cuántas veces habré escuchado a nuestros visitantes decir eso de que en Córdoba hace mucho calor, pero que “claro, es que vosotros ya estáis acostumbrados”. A cada uno de ellos les digo que a vivir en el infierno no se acostumbra uno, uno se resigna porque no le queda otra y es lo que hay, y que a mí, todos los grados que van por encima del número 38 me sobran. Pero sin duda mis favoritos son los extranjeros a los que les doy la enhorabuena cuando el verano está siendo bueno (cuando se encadenan al menos tres días sin llegar a 40º) y me miran asustando diciendo “pues ayer sudamos bastante, hubo 34º de máxima, ¿no?” y contenta les respondo que eso es gloria bendita, que podría ser mucho peor. Y entonces se ríen.

Fotografía del pasado 21 de julio, fuente https://www.diariocordoba.com/galerias/cordobalocal/turismo-calor-domingo-cordobes_78110.html?801547

En cualquier caso, en ocasiones nuestros visitantes nos preguntan que cómo lo hacemos, cómo sobrevivimos a ello. Desde luego, la primera respuesta es que si uno pudiera, tendría una casita en la playa donde pasar los veranos. Eso por un lado. Por otro lado, lo más lógico es responder lo obvio: “en los días infernales en los que sales a la calle y notas el calor abrasador en los ojos y te da la impresión de que el calor provoca la evaporación de las lágrimas y parece que los ojos se te van a quedar secos como la retama, esos días, directamente, no sales a la calle a no ser que sea estrictamente necesario”. Pero no podemos pasar todo el verano en casa encerrados con el aire acondicionado (bendito sea). En cuanto esos días infernales nos dan un respiro, hay que aprovechar.

Ya nuestra compañera Saray comentó en otra entrada 10 razones para visitar Córdoba en verano, y una vez que se han animado a venir a vernos ahora lo que hay que hacer es comportarse como un cordobés más y salir de los entornos turísticos.

Cine Olimpia, fuente https://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/cines-verano-vuelven-abrir-sus-puertas-dia-19_1306362.html

Mi primera recomendación es ir en busca de un cine de verano tradicional en la Axerquía y de paso perderse por sus calles y descubrir otra parte de la ciudad tan auténtica. ¿Cómo resistirse a una sesión de cine al fresco, comiendo altramuces viendo cómo una salamanquesa se pasea por la cara de la protagonista en el momento menos adecuado? Me parece una experiencia tan cercana, donde se ve a gente que sabes que está allí no porque le interese la película, sino porque es el cine de verano a secas y es un entretenimiento más, que es algo que hay que hacer.

Otra cita con la cultura, pero esta vez musical, sería ir a las noches de conciertos de artistas noveles en el Real Jardín Botánico. Poco explotado, el jardín ofrece un lugar recogido y fresco con su verdor a orillas del río y con el molino de la Alegría como telón de fondo durante las actuaciones.

Si lo que apetece es algo mucho más distendido, hay que aprovechar y acudir a los locales, bares y restaurantes de la ribera donde, aparte de llevarse unas buenas vistas del entorno del río y los puentes, corre de vez en cuando ese fresquito tan ansiado y codiciado en Córdoba.

Las tres opciones anteriores eran para cierta vida nocturna, pero en caso de haber tenido ya una visita o paseo de carácter turístico por la mañana y venimos en familia y los niños ya no toleran ni un gramito más de turisteo, la mejor opción es ir a la Ciudad de los Niños para que jueguen, conozcan a otros niños y se refresquen mientras los agotados padres también pueden descansar o al menos ver que su descendencia está disfrutando. Ideal para grandes y pequeños.

Y si lo que nos motiva es huir del mundanal ruido (aunque Córdoba en verano es tranquilísima), ahí debo recomendar coger el coche y subir hacia la sierra, donde la temperatura baja y donde en ciertos puntos tenemos vistas de toda la ciudad. Sobre todo, si nos pilla en los días en los que son visibles las lágrimas de San Lorenzo en agosto, lo más recomendable es informarse de actividades que se realizan (en ocasiones en el parque periurbano de Los Villares) y poder acudir a alguna excursión en las que hace senderismo, se disfruta de la naturaleza y luego echarnos al suelo a ver estrellas fugaces a ver si con un poco de suerte nos da tiempo de pedir algún deseo, como volver a Córdoba en otra ocasión, por ejemplo.

Y si aún así, nos quedamos con ganas de más, y lo que quieren de verdad es emular a un cordobés de pro, averígüense, como decimos aquí, la típica “parcelita en la sierra” como muchos, con su piscina, su calma, su barbacoa y su rebequita pa’ por la noche, que refresca. Y es que no hemos inventado nada, recuerden que el primero que se vino arriba con lo de «la parcelita» fue Abderramán, el tercero en conreto, que se la hizo al pie de la sierra, donde empezaba a hacer fresco, con sus patios, sus jardines, sus albercas, y sus vistas. Y tan arriba se vino que le acabó saliendo Medina Azahara (por cierto, tambien visitable de noche). Si es que cuando los cordobeses nos ponemos a hacer algo, se nos acaba yendo de las manos, como lo que hablábamos del calor precisamente…

Medina Azahara con la ciudad de Córdoba al fondo

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