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Calzada romana, junto a los túmulos funerarios de Puerta de Gallegos

Cuando los romanos eligieron el lugar donde asentar la ciudad de Córdoba, lo hicieron a sabiendas de que era el sitio adecuado. Al norte la sierra, con agua abundante, y al sur el río, navegable y fructífero en aquellos tiempos. Desde un primer momento, Córdoba se convirtió en eje de caminos y, sobre todo, la puerta de la Bética. Por ella pasaba la vía Augusta de los romanos que partiendo de la propia Roma llegaba hasta Cádiz. Aún hoy es posible ver un trocito de aquella vía entre los dos túmulos funerarios de Puerta Gallegos, en el Paseo de la Victoria.

Del mismo modo que la vía Augusta llegaba a Córdoba desde el norte siguiendo la orilla del Guadalquivir; también hasta Córdoba alcanzaba la ruta que desde Astorga, en León, pasaba por Mérida, Trujillo y las minas de Cerro Muriano para embarcar las mercancías por el Guadalquivir, o por tierra hasta Málaga o Cádiz. En la antigüedad, los ríos facilitaron también las comunicaciones y el transporte. El tráfico fluvial, realizado mediante grandes o pequeñas barcas, supuso un considerable ahorro de tiempo y molestias sobre las comunicaciones realizadas por vía terrestre. En época romana la navegación por el Guadalquivir entre Córdoba y Sevilla se realizaba de forma habitual con barcos cargados de aceite y vino de la campiña cordobesa, y minerales de las sierras cercanas. En los siglos XIV y XV, el transporte habitual de estos barcos era lana, trigo o pieles. Pero las aguas del Guadalquivir no sólo sirvieron para barcazas, sino también para el transporte de pinos de las sierras jiennenses mediante flotación; bien de manera individual o con grandes balsas formadas por la unión de decenas de troncos unidos entre sí.

A lo largo de toda la Edad Media, el camino más utilizado para llegar hasta Sevilla desde Toledo, se hacía a través de Córdoba y siguiendo la margen derecha del Guadalquivir, por Almodóvar del Río. Por otro lado, la vía más segura para llegar a Málaga o Granada desde el norte, también pasaba por Córdoba. Queda patente que, desde los primeros momentos de su fundación, Córdoba fue un gran nudo de comunicaciones.

Con la llegada de la modernidad, el ferrocarril también se instaló en esta ciudad. En octubre de 1848 se iniciaba en España esta nueva aventura con la línea férrea Barcelona-Mataró. Diez años después de eso se inauguraba en Córdoba la estación ferroviaria. Una de las primeras premisas del Gobierno español era poder enlazar Cádiz con Madrid para distribuir rápidamente los productos llegados de América; y Córdoba se encontraba en el paso obligado de este nuevo trayecto. Primero fue la línea Sevilla-Córdoba en 1859 y quince años más tarde llegaría a la ciudad la línea procedente de Madrid que luego enlazaría con Huelva y Cádiz.

La estación de Córdoba, fotografiada en los años 70 por Eladio Osuna.

Todavía faltaba un enlace más para hacer de Córdoba un verdadero nudo ferroviario, la conexión con Málaga, que no llegó hasta 1865. Pero los intereses creados en la ciudad costera a cuenta del embarque de mineral y carbón en el puerto malagueño, hicieron que varios empresarios de esa ciudad se interesaran por la puesta en marcha de una nueva vía férrea Belmez-Córdoba; enlazando así con la capital cordobesa en 1873 y por lo tanto con Málaga.

Durante la Segunda República, se estableció la nueva red de carreteras del Estado aunque no llegaría a cuajar hasta 1940 tras la Guerra Civil; conviniendo que la carretera Nacional IV (Madrid-Cádiz) pasara también por Córdoba. Incluso la carretera nacional que une las ciudades de Badajoz y Granada tiene su paso por nuestra capital. Hoy día, todas las grandes vías de comunicación que desde el norte se integran en Andalucía cruzan la ciudad de Córdoba; salvo la llamada Ruta de la Plata y la nacional Motril-Bailén. Desde el principio de los tiempos, Córdoba ha sido el gran nudo de comunicaciones del sur peninsular. Cuando viaje a Andalucía no pase de largo y deténgase en esta gran intersección de caminos; aquí le espera un patrimonio centenario inolvidable digno de visitar.
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