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Calígula, una de las grandes piezas dramáticas del escritor y filósofo Albert Camus, llega al Gran Teatro de Córdoba mañana viernes 13 de diciembre en un montaje que gira en torno al absurdo de la existencia a través del retrato del emperador romano, un personaje que se presenta ante el espectador como un ser cruel y tierno a la vez.  Del espectáculo se ofrecerá una única función, a las 20:30 horas.

La dirección corre a cargo de Joaquín Vida, autor también de la versión de la obra, representada por un reparto en el que figuran el televisivo Javier Collado Goyanes (Calígula), muy conocido por su participación en series como Amar en tiempos revueltos y su secuela Amar es para siempre; Alejandra Torray (Cesonia), actriz de amplia experiencia en teatro, cine y televisión, y Fernando Conde (Helicón), uno de los grandes secundarios de la escena española y miembro fundador de Martes y Trece. Junto a ellos, un amplio elenco de actores de primera fila: José Hervás, Antonio Gálvez, César Sánchez, Héctor Melgares, Ángel García Suárez, Xabier Olza y Aurora Latorre.

En cuanto a su personaje, el actor Javier Collado destaca la dificultad de meterse en la piel de “uno de los mayores genocidas de la humanidad, psicópata bipolar y un ser terrible”.  “Aquí vemos -añade- a un Calígula que no está loco, sino que lo simula para conseguir un fin”. En su opinión, el público termina por empatizar con su búsqueda del sentido de la vida, “porque la obra -dice- busca el contraste entre la ternura que genera en determinados momentos y lo terrible de sus actos”.  Para  Nuria Torray, su compañero de reparto “logra un personaje lleno de matices, al que quieres y odias”, mientras que Fernando Conde considera que el tono general de la función “es muy bueno, con una carga dramática y política que no decae”.

La adaptación teatral de Joaquín Vida conserva intactas las claves de la poética de la filosofía existencialista de Camus: el sinsentido de la vida ante la inminencia de la muerte, lo que provoca el miedo, la angustia, la imposibilidad de ser feliz o la necesidad de rebelarse en un intento de encontrar precisamente salida a esa existencia agobiante. Una controversia que en el texto se plantea a través del personaje de Calígula, situado en el contexto histórico de una Roma en crisis. En los primeros tiempos de su mandato el joven gobernante se ha comportado como un emperador aceptable, pero la muerte de su hermana Drusila, con la que mantenía relaciones incestuosas, lo aboca a la desesperación. A partir de este trágico momento su percepción del mundo se alterará y sus reflexiones lo llevan a descubrir decepcionado la falta total de normas morales en el funcionamiento del sistema. Calígula decide seguir la lógica de lo establecido y aplicar hasta sus últimas y monstruosas consecuencias la ley del  más fuerte y, en consecuencia, a convertir su acción en el ejercicio de las mayores aberraciones   contra los ciudadanos.  Convertido en un tirano cruel y despiadado, Calígula manda asesinar a quien se le antoja, arrebata las mujeres a sus amigos, se apropia de la herencia de los ricos para dársela al Estado… Su actitud disgusta y atemoriza al pueblo, y los patricios, con Quereas como líder, comienzan a urdir un plan de venganza.

Obra gestada entre 1937 y 1942, Caligula fue estrenada en 1945 en el Teatro Hébertot de París. Posteriormente, Camus realizó diferentes versiones, la última en 1957, introduciendo cambios en algunos personajes secundarios y manteniendo el protagonismo del joven emperador romano, su carácter, su conducta y las motivaciones que lo guían. Para el autor, este personaje que utiliza el poder sin límite alguno creyendo que así se convierte en un hombre más libre es un símbolo de lo absurdo del ser humano y, por extensión, del mundo.

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