Arte en Córdoba

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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Un edificio, como la Mezquita-Catedral de Córdoba, que cuenta con más de 1.200 años de antigüedad genera, a lo largo de su historia, una gran cantidad de piezas, materiales que serían la envidia del mejor museo del mundo. No resulta fácil seleccionar cuáles deben ser expuestas y cuales no….

Imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Museo_de_San_Clemente_-_Mezquita_de_C%C3%B3rdoba_002.jpg

En la ampliación de Almanzor, junto al muro de la quibla, entre el Tesoro y el Sagrario, ocupando tres intercolumnios, en un espacio cargado de historia se encuentra el Museo de San Clemente. Recibe este nombre porque la mayor parte del espacio fue ocupado por la capilla homónima. La historia de ese espacio nos lleva hasta el siglo XIII, cuando el rey Alfonso X se reservó ese espacio como capilla funeraria. Como los avatares de la guerra lo llevaron hasta Sevilla, la capilla fue ocupada por diversas personalidades cordobesas hasta convertirse, durante la Edad moderna, en Sala Capitular, lugar de reunión del Cabildo cordobés. En este lugar el rey Felipe II presidió las reuniones de las Cortes de Castilla de 1570. A pesar de su lustroso pasado, a mediados del siglo XIX la zona se encontraba abandonada. Había que pensar un uso para ese lugar…

El origen del espacio museístico de San Clemente comienza en 1932 cuando, Félix Hernández, elige el lugar para poner las portadas de la desaparecida capilla de San Clemente y la de la sacristía del Punto, así como la reja renacentista de la de Santa Lucía y la Encarnación. Más tarde, a finales de la década de los ’80, el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero llevó allí la portada medieval de la de San Felipe y Santiago. Una vez desarrollada la idea, sólo hacía falta rematarla. El Museo de San Clemente se inauguró el 18 de marzo de 1996. En su interior podemos disfrutar de una interesante selección de piezas que abarcan los periodos musulmán y cristiano del edificio, sin olvidar modelos para las restauraciones de las primeras décadas del siglo XX.

Uno de los elementos que más llaman la atención de los visitantes son los vaciados de las marcas de cantero de las dos últimas ampliaciones hechos por Félix Hernández y Manuel Ocaña en 1932: una colección de las firmas de los trabajadores de la piedra en las que podemos ver nombres en grafía árabe y curiosos símbolos utilizados por aquellos canteros que no sabían escribir.

Imagen: https://www.flickr.com/photos/76641279@N04/11330324685

Por su calidad y técnica y artística, destaca la tapa de sarcófago del canónigo Bartolomé de León, realizada en caliza blanca. Fallecido el 3 de septiembre de 1545, con 67 años, su enterramiento estuvo en la capilla de San Nicolás de Bari.

Imagen: http://www.redjaen.es/francis/?m=c&o=77846&letra=&ord=&id=78019

Por su aparatosidad y tamaño, la otra pieza destacada del museo es la extraordinaria maquinaria del reloj de la torre campanario. Fue hecho en 1747 por Manuel García Pinto pero fue gravemente dañado por el terremoto de Lisboa de 1755.

Imagen: https://vecinadelpicasso.wordpress.com/2018/05/03/maquinaria-reloj-catedral-de-cordoba/

Como pueden comprobar, el Museo de San Clemente es uno de esos rincones para perderse y disfrutar de la gran Mezquita Catedral de Córdoba.

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