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Mateo Inurria

Hoy detendremos nuestro paseo en el busto realizado en honor del artista cordobés Don Mateo Inurria Lainosa. Este se encuentra ubicado, al igual que el dedicado al músico cordobés Cipriano Martínez Rücker, dentro de los jardines de la agricultura, también conocidos como “Parque de los patos”. Esta obra es realizada en 1928 por Adolfo Aznar Fusac con el objetivo de honrar la memoria del insigne cordobés tras su muerte. Adolfo Aznar Fusac fue discípulo de Mateo Inurria y por eso es él quien realiza la escultura. Aunque Fusac fue quien la llevó a cabo, la idea de la creación de esta imagen nace de un artículo en el que el periodista Lainez Alcalá lo sugeriría.

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Adolfo Aznar Fusac

A esta sugerencia le sigue un comité creado por la Real Academia de Córdoba, organizado en 1926, que decide llevarlo a cabo. Junto con Adolfo Aznar Fusac trabajara también Teodoro de Anasagasti, arquitecto y amigo de Mateo Inurria. El retrato esta realizado en un bloque de mármol donado por la viuda del artista. La inauguración se produce en septiembre de 1928, siendo alcalde de la ciudad don Rafael Cruz Conde. A lo largo de su historia, esta efigie del artista ha sido objeto de varios actos vandálicos. En 2003 la nariz le fue partida y en el año 2007 fue pintado con un rotulador de alcohol, más agresivo que un spray. En ambos casos fue restaurado por Ascensión Blanco.

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Detalle de «El naúfrago»

Don Mateo Inurria Lainosa nace en Córdoba y muere en Madrid. Comienza su formación en Córdoba, en la Escuela Provincial de Bellas Artes. Después marchará a Madrid donde estudiará en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Esta última fase de su aprendizaje estará financiada por la Diputación de Córdoba por sus excelentes progresos. Pero esta le será retirada en el año 1890 cuando presente a la exposición Nacional de Bellas Artes su obra “Un naufrago”. Esta posee tal verismo, que algunos miembros del jurado le acusan falsamente de haber hecho un vaciado al natural, lo que le dará mala fama.

Es en este momento cuando comenzará a trabajar como restaurador y profesor, sin abandonar su faceta de escultor. Su obra, según los expertos que lo estudian, está impregnada de un naturalismo de tipo sobrio que dotará de madurez a su producción. De todos modos, Inurria siempre hablara de su aprendizaje, afirmando “No he tenido maestro, me he hecho solo”. Recibirá varios encargos para homenajear a las celebridades del momento, aunque no todos llegarán a realizarse. Su labor como profesor tendrá para él mucho valor, dada la importancia que el mismo le otorga a esa tarea como modelador del individuo y de la sociedad. Durante un periodo de tiempo ejercerá como tal en la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Córdoba y en la Escuela Superior de Artes Industriales de Córdoba.

En 1905, el famoso escultor Auguste Rodin y su amigo Ignacio Zuloaga visitarán España. Pasarán también por Córdoba, donde Zuloaga presentara a Rodin al escultor cordobés para que este le enseñe la ciudad. A partir de ese momento ambos entablarán amistad. Este hecho esta ratificado por las cartas que el catedrático de la universidad de Filosofía y Letras y estudioso de Mateo Inurria, don Ramón Montes Ruiz, encontró en el archivo del Museo de Bellas Artes de Córdoba. Después de este encuentro, el escultor cordobés comenzará a participar como jurado en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid.

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Busto a Mateo Inurria

En 1911, el artista marchará a Madrid donde se convertirá en profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. El residir en Madrid le da la oportunidad de ser más reconocido como artista además de tener un contacto más cercano con el mundo cultural y artístico del momento. En este momento comenzará una nueva etapa de producción que tendrá el desnudo femenino como el centro. Al naturalismo establecido durante su carrera se unirá cierto erotismo y sensualidad. En el año 1920 obtiene una medalla de honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

Mateo Inurria fallecerá en Madrid en 1924. Es en 1928, cuatro años después de su muerte, cuando se inaugura el busto dedicado a su persona que nos ocupa hoy. También hay una calle dedicada a él en el barrio de Santa Marina. La escuela de arte de Córdoba lleva su nombre en su honor. En el año 2007, el ayuntamiento de Córdoba organizó una exposición sobre el artista y su obra. La parte superior de la entrada del Colegio de la Milagrosa, también en Córdoba capital, se encuentra decorada con una obra del escultor cordobés.

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