Arte en Córdoba

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“El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras”

Hace algunos meses, dediqué una entrada de este Blog al magnífico cementerio neoclásico que se encuentra en el sur de la Provincia de Córdoba, en la localidad de Fernán-Núñez, cuyo promotor fue el VI Conde de Fernán-Núñez, Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Rohan-Chabot (1742-1795). Indagando en su biografía descubrí la estrecha relación que mantuvo con uno de los pintores más destacados y reconocidos del siglo XVIII, Francisco de Goya (1746-1795), cuya vida no deja de sorprender a Historiadores del Arte y lectores. Según relata Francisco Zureras en la obra Goya en Andalucía (1989), la vida de Goya estuvo ligada en especial al sur peninsular y a sus ilustrados más destacados del momento.

Tuvo especial relación por ejemplo con los Duques de Osuna, protectores de su obra entre 1785 y 1799, los cuales llegaron a comprarle más de 30 lienzos, entre las que destacaban retratos y pinturas de decoración como las que encargó para su Castillo en Espejo. Su cercana relación a María Josefa Alonso de Pimentel, esposa del IX Duque de Osuna, Pedro de Alcántara, le despertó aún más interés por la tierra andaluza, convirtiéndole a partir de 1790 en su asesor personal, para decorar el citado Castillo, viaje que coincidió con su estancia en la por entonces villa de Fernán-Núñez.

Fuente: http://ibncalez.blogspot.com/2011/09/e-mail-para-la-restauracion-del-palacio.html

En este pueblo de la Campiña sur cordobesa, Goya también encontró la protección de los Condes de Fernán-Núñez, en concreto de Carlos José Gutiérrez de los Ríos, que llegó a ser incluso su amigo personal. Comprometido con su villa, este ilustrado acometió infinidad de obras y remodelaciones que facilitaban la vida de sus vasallos. Entre éstas destacó sin duda la construcción de su insigne Palacio Ducal. En el año 1790, decidió encargarle un retrato familiar, para lo cual se volvió a desplazar a la villa y en concreto al Cerro del Encinar, próximo al cementerio, que le permitiría tomar algunos apuntes que llenarían la obra de verosimilitud.

Francisco de Goya volvió a tener contacto con Andalucía después de ser nombrado pintor de Cámara bajo el reinado de Carlos IV. Tras recibir el encargo de la realización de cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, varios de esos tapices llegaron a Córdoba, en concreto al Palacio de las Rejas de don Gome, hoy conocido como Palacio de Viana y que hoy se encuentran expuestos en el llamado Salón de Goya. Entre todas, destacan sin duda, Los Zancos y El Balancín.

En definitiva, Andalucía fue una tierra que jugó una enorme importancia en la obra de Goya. Sin ir más lejos, una de las ciudades más importantes fue Córdoba por donde pasó tanto guiado por su pasión por la tauromaquia, como por la pintura, retratando a algunos de sus personajes más insignes.

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