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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

La Carlota es un pequeño pueblo situado a 30km de Córdoba, pero pocos saben su historia. El nacimiento de La Carlota se produce durante el reinado de Carlos III y gracias al esfuerzo e ilusión del ilustrado Pablo de Olavide.

Carlos III fue Rey de Nápoles (1734-1759) y de España (1759-1788). Era el tercer hijo de Felipe V y el primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel de Farnesio, por lo que fue su hermanastro Fernando VI, quien sucedió a su padre en el trono español, sin embargo, la muerte sin descendencia de Fernando VI hizo recaer en Carlos la corona, que paso a ocupar en 1759.

Estatua de Carlos III

Se inicia una larga y fructífera etapa durante su reinado, puesto que Carlos III traía aires renovadores y entre numerosas reformas, fomentó la colonización de territorios despoblados, especialmente en la zona de Sierra Morena, donde las “Nuevas Poblaciones” contribuyeron a erradicar el bandolerismo, facilitando las comunicaciones entre Andalucía y la Meseta.

La creación de este municipio se centra en el periodo de vigencia del fuero de las Nuevas Poblaciones (1767-1835), se puso en marcha uno de los experimentos sociales de mayor calado en Andalucía. Con este proyecto poblaban una zona con agricultores y artesanos, mejorando la seguridad del tránsito por el Camino Real.

Para ello, se contrataron los servicios del aventurero bávaro Johann Kaspar Thürriegel, el cual buscó colonos procedentes de las actuales, Francia, Alemania, Suiza e Italia. A estos colonos se les entregarían 28 fanegas de tierra de labranza, una casa, animales, aperos y exención de impuestos por diez años.

Los primeros colonos llegarían el 14 de octubre de 1768 y un año más tarde La Carlota ya contaría con 1.151 habitantes, los cuales fueron distribuidos en los diferentes departamentos. El núcleo de La Carlota se dividió en diez departamentos, La Paz, Los Algarbes, Monte Alto, Garabato, Fuencubierta, Chica Carlota, Las Pinedas, El Rinconcillo, El Arrecife y La Aldea Quintana. Cuando se les suprimió el fuero tuvieron que hacer frente a los impuestos, pero para entonces ya estaban consolidadas, además era paso obligatorio para todas las diligencias en su camino a Sevilla.

La vida en La Carlota, es tranquila, sencilla y cualquier persona que visite este pueblecito cordobés puede pasear y perderse por sus calles, podrá degustar los deliciosos platos típicos o visitar algunos de sus monumentos como la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, patrona del lugar o la antigua cárcel.

Hoy escribo sobre este pequeño pueblo porque vivo ahí, y durante toda mi vida he tenido amigos con apellidos como Wals, Reifs, Ots o Hamer, amigos que tienen ojos azules o el pelo rubio, mi hermano sin ir más lejos, tiene los ojos verdes, la piel clara, pecosa y la barba pelirroja, que son rasgos que hemos heredado de los primeros pobladores de este lugar y de los que nos sentimos muy orgullosos. Recientemente celebramos el “Bierfest” un pequeño festival en honor a nuestras raíces centroeuropeas, que evoca el famoso festival de cerveza, “Oktoberfest”. Un festival de tres días en los que se puede degustar cerveza y comida alemana, bailes tradicionales, actuaciones musicales o desfiles de trajes típicos, incluso tuvimos la presencia de familias alemanas que se divirtieron con nosotros.

Ese primer festival se hizo en conmemoración del 250 aniversario de la promulgación del Fuero de las Nuevas Poblaciones y se llevo a cabo un hermanamiento entre La Carlota y el municipio alemán de Konzell, puesto que ambas localidades tienen una vinculación histórica, ya que el encargado de traer los primeros colonos, Johann Kaspar Thürriegel, era natural de Konzell.

Otro festival a nuestras raíces es el mercado colono, que este año celebra su XV edición, en el se puede disfrutar de comida típica o dulces, recorrer los puestos de artesanía o pasar un rato divertido con sus teatros y pasacalles.

Este año se celebran ambos festivales los días 15, 16 y 17 de Junio, siendo todo un evento para todos los habitantes y donde cualquier persona puede venir a conocer el pasado de esta pequeña localidad.

Un pueblo orgulloso de ser cordobés pero sin olvidar nunca las raíces de sus antepasados alemanes.

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