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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Está fuera de toda duda que el casco histórico de Córdoba está muy bien conservado. Pasear por algunas calles del entorno de la Mezquita-Catedral es como regresar a Madinat al-Qurtuba, la capital de los Omeyas andalusíes; otros rincones nos evocan la picaresca de los siglos XV y XVI, como el Potro, mientras que, finalmente, plazuelas como Capuchinos nos trasladan a la tranquilidad y simplicidad de los siglos XVII y XVIII.

Pese a ello, algunas zonas se han visto alteradas, sobre todo a partir del siglo XX. Todo esto podemos comprobarlo en las distintas fuentes históricas, pero también en un pequeño tesoro que nos dejó Alfred Guesdon.

Este francés nacido en 1808 realizó a mediados del siglo XIX una serie de litografías aéreas de ciudades para la revista La Illustration, Journal Universel de París. Entre ellas se encontraba Córdoba:

Córdoba de Guesdon

Vista de Córdoba. Litografía de Alfred Guesdon. 1860 (fuente: Wikimedia Commons)

Así, gracias a este trabajo, tenemos casi una fotografía de mediados del novecientos de un valor inestimable, que nos muestra la Córdoba anterior a las grandes remodelaciones del XX.

Se aprecia en la imagen una ciudad con construcciones de poca altura, como corresponde a su caserío antiguo, donde sólo sobresalen los campanarios de las iglesias.

Vemos, también, los límites de Córdoba, confinada dentro de las murallas que dejaran romanos y ampliaron los musulmanes almohades en el siglo XII. Así, de este a oeste, los límites son las actuales Campo Madre de Dios, Ronda de Andújar, Ronda del Marrubial, Ollerías, plaza de Colón, Ronda de los Tejares, avenida de la Victoria, Puerta de Almodóvar y calle Cairuán (con el lienzo de muralla mejor conservado de Córdoba), para encontrarse el muro del Castillo de la Judería (calle Hasday ibn Shaprut).

Por zonas, en la Axarquía (zona este del casco histórico) son perfectamente reconocibles la plaza de la Corredera, con la chimenea de la fábrica de sombreros del cordobés José Sánchez Peña, en lo que hoy es el mercado que lleva su nombre, y la iglesia de San Nicolás de la Axarquía, una de las fernandinas que dejó de dar culto religioso en 1877 y posteriormente sería derribada.

Detalle de la Ajarquía, con la plaza de la Corredera y la iglesia de San Nicolás de la Ajarquía

Detalle de la Ajarquía, con la plaza de la Corredera y la iglesia de San Nicolás de la Ajarquía

En la villa (zona oeste del casco histórico), el colegio de Santa Victoria o la Iglesia de la Trinidad ofrecen la misma silueta que hoy podemos contemplar; extramuros, la plaza de toros de Los Tejares (actual esquina de El Corte Inglés) y el Convento de la Victoria (en los Jardines que recibieron su nombre), ambos desaparecidos.

Detalle de la Villa y zona extramuros: Coso de los Tejares, convento de la Victoria, iglesia de la Trinidad y colegio de Santa Victoria

Detalle de la Villa, con el Coso de los Tejares y convento de la Victoria, y de la Villa, con la iglesia de la Trinidad y colegio de Santa Victoria

Al sur, el entorno del río. Se trata de una de las zonas que más se ha reformado a lo largo del siglo XIX y XX. Así, vemos la Puerta del Puente, con su fachada original mirando al río, y tras la cual no existe todavía la plaza, sino casas. Tampoco existe la avenida del Alcázar; no hay ni siquiera calle. Es ribera de río con un camino de tierra que acaba de manera abrupta en la muralla del alcázar; también el molino de la Albolafia, completo (hoy vemos sólo los restos que quedaron tras la destrucción de una gran parte del edificio), y finalmente, la muralla sur del alcázar, que cerraba las huertas. Tras la construcción de la avenida, quedaron inconexas y resulta difícil identificarlas como lo que son.

Para terminar, el Campo Santo de los Mártires. La plazoleta ajardinada que hoy está dividida en dos por la calle, la cual hace que apenas percibamos que los jardines que hay a ambos lados pertecen a una única plaza. En cambio, la plaza vacía que se ve en la imagen se parece más a lo que fue, aquel Campillo del Rey que ordenó construir Alfonso XI, cuyo único acceso era la actual Tomás Conde.

Detalle del ángulo suroeste de Córdoba: Puerta del Puente, Molino de la Albolafia, muralla sur del Alcázar y Plaza de los Santos Mártires

Detalle del ángulo suroeste de Córdoba, con la Puerta del Puente, Molino de la Albolafia, muralla sur del Alcázar y Plaza de los Santos Mártires

En fin. todo un tesoro que nos permite, de alguna manera, regresar a la Córdoba del XIX.

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