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Continuamos esta semana hablando de la Villa romana de Mitra en Cabra, ya que se nos quedaron muchas cosas en el tintero en el último artículo.

La historia de este yacimiento comienza en 1952 con el descubrimiento de una escultura de Mitra Tauróctonos, esto es, el dios Mitra sacrificando el toro sagrado.

El hallazgo de este grupo fue importante por dos razones: en primer lugar, porque este tipo de representaciones suelen ser relieves, mientras que este es de bulto redondo; en segundo lugar, porque suele estar vinculado a los Mitreos, en decir, los lugares donde se realizaba el culto al dios. Si bien la deidad es de origen sirio, tuvo mucha expansión en el Imperio Romano, principalmente gracias a los soldados, entre los siglos I y IV d.C.

Sobre esta premisa, esto es, la existencia de un mitreo, se realizó una campaña de excavación en 1972 tratando de identificar los espacios correspondientes a estos centros de culto, sobre todo el spelaeum. Se trata de un espacio cerrado, con bancos laterales que reproduce la cueva donde nació Mitra y donde se realizaban los cultos. Normalmente, estos espacios suelen ser abovedados y rehundidos en el terreno. En su lugar, encontraron diversas estancias pertenecientes a una domus, abiertas a un patio -el peristilo- con un estanque. En aquel momento, estas estancias descartaron la posible identificación del yacimiento como un Mitreo. Hoy sabemos, sin embargo, que hubo Mitreos tanto en edificios públicos -termas, circos o anfiteatros- o instalaciones militares como en domii -casas urbanas- y villae -fincas rústicas, como esta que nos ocupa-. Por tanto, con el conocimiento actual del yacimiento, no se puede descartar esta posibilidad.

La excavación realizada en 1982 no amplió en superficie el yacimiento, sino que se centró en la realización de estudios en la estatigrafía de las estancias, permitiendo conocer las modificaciones que se hicieron en la villa durante el tiempo que estuvo en uso. Así, el conjunto de excavaciones desvelaron que la construcción de la villa se produce en el siglo II de nuestra era , y en los siglos III y IV se realizaron reformas. Estas reformas corresponden a la ampliación del patio y la división de una de las habitaciones que abren al peristilo en dos de menor tamaño. Posteriormente el lugar se abandona y expolia; un incendio provoca el derrumbe del techo. A finales del siglo V se produce un asentamiento visigodo, con su correspondiente necrópolis.

Plano de la excavación de la Villa, según José Luis Jiménez Salvador y Manuel Martín Bueno / Fuente: http://villaromanas.blogspot.com.es/

No obstante, estas excavaciones sólo han desvelado la pars urbana –la zona de la villa dedicada a la vivienda noble- y algunos silos, cuya presencia ubicaría en ese entorno la pars fructuaria (lugar dedicado al almacenamiento y procesamiento de la materia prima producida en la finca, que podía tener bodega, granero, molino, etc.); otras zonas de  las villae eran la pars rustica (habitaciones para los esclavos, con zona de castigo, cocina y establos), y los campos de cultivo. Respecto a estos, no se conoce qué tipo de explotación sería, aunque sí que tradicionalmente el terreno en el que se enclava se ha dedicado a huerta, mientras que su entorno, hoy destinado al cultivo de olivo, era una región de cereal y vid.

Así, la declaración de BIC no sólo garantiza la conservación del yacimiento, sino que posibilitará nuevas intervenciones que aportarán más información, como los espacios que aún no se han descubierto -la pars rustica y la pars fructuaria- o si, efectivamente, hubo un espacio dedicado al culto de Mitra en este lugar.

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