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En la anterior entrada dejamos al pintor encumbrado tras ganar la medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes 1908. Su modelo, Ana López, se jubila y el pintor tiene que buscar una nueva fuente de inspiración ya que, aunque recibe muchos encargos desde este momento, necesita volver a “cazar” a una nueva mujer en la que encuentre la inspiración que anda buscando permanentemente. De hecho, Antonio Machado le dedica uno de los poemas de su libro “Campos de Castilla” en el que hace un retrato de tipo psicológico sobre el artista: “Tras los montes de violeta / quebrado el primer albor. / A la espalda la escopeta, / entre sus galgos agudos, / caminando un cazador. “

A la modelo que nos ocupa en esta entrada, Amalia Fernández Heredia “La gitana”, le gustaba recordar como conoció al artista. Según se cuenta, los hechos tuvieron lugar en una tarde mayo, cuando “tenía 19 años y estaba hecha una flor”, mientras Julio Romero estaba sentado en una terraza del Bulevar de Gran Capitán. Pasó por allí un terrateniente que le ordenó a su criado que le trajera a la joven que estaba por allí, Amalia. Es en ese momento cuando el pintor observa también a la chica y decide adelantarse al adinerado señor y decirle a la chica: “A mí me gustaría pintarla a usted; soy Julio Romero”. Desde ese momento, ella se convierte en un siguiente “conquista” y acabará siendo una de las modelos que más aparecerá durante toda su producción. Aquí comenzara una relación cuyo principal fruto serán las casi 20 pinturas en las que la modelo aparecerá.

Amalia llega al artista siendo ya una mujer, esto nos lo indica su partida de nacimiento, la cual fija la fecha en febrero de 1888. La modelo quedó huérfana a la temprana edad de 8 años y desde entonces tuvo que trabajar para ayudar a la familia. Durante el día recogía cartones por toda la ciudad y por la noche actuaba junto a un grupo flamenco para animar saraos y cabarets. Según la mayoría de los documentos, muy probablemente su juventud transcurrió en la Plaza de la Alhóndiga. Su vida cambió cuando Julio Romero la contrata y le da 15 reales por sesión. La retrata tanto en solitario como en grupo. La primera obra en la que Amalia aparece es “Las niñas de la ribera” en la que aparece sonriendo. Este será un recurso poco común en la obra del pintor y que con esta modelo solo se repetirá una vez más dentro de un retrato en el que “La gitana” aparece con el pecho descubierto y sosteniendo una manzana.

En 1912 el artista realiza una de sus obras de mayor tamaño “La consagración de la copla”. En ella la modelo aparece en el plano central como la representación alegórica de la copla. Es representada arrodillada, apoyada sobre una guitarra flamenca y a punto de ser coronada y de fondo, Córdoba, siempre Córdoba. La modelo aparece también en la obra “Poema de Córdoba”. Esta obra trata de plasmar las tres caras más importantes de la ciudad, es decir, la musulmana, la judía y la cristiana. Amalia Fernández es la elegida para representar a la Córdoba judía. Su imagen es la tercera empezando por la izquierda.

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“La consagración de la copla”

“Poema de Córdoba”

Como la cantidad de obras en la que esta mujer aparece es muy larga y no quiero dejarme ningún detalle en el tintero, la semana que viene continuare hablando de ella y así dedicarle el tiempo necesario. Hasta entonces.

Artículos anteriores dedicados a las modelos de Julio Romero de Torres:

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