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Como comentábamos al final de la anterior entrada sobre este tema, el retrato que Julio Romero le hace a Pastora Imperio provoca una reacción de peticiones de las artistas de la época que también desean ser pintadas por él. De entre la larga lista vamos a entresacar un nombre y a hablar de ella y de uno de los muchos retratos que se le hizo. Se trata de la artista Encarnación López, también conocida como “La Argentinita”.

Ella fue la pionera de lo que se conoce como ballet español. Nació en argentina de manera La_argentinita_by_Julio_Romero_de_Torresaccidental ya que sus padres eran españoles residentes en España, corría el año 1895. Desde niña asistió a la academia de danza de Julia Castelao. Debuto a la edad de 15 años en varios teatros como el de La Latina. Se hizo hueco en el mundo del espectáculo por lo especial de su estilo; todo el mundo lo definía como ecléctico ya que mezclaba tipos de bailes tan dispares como el flamenco y el tango o la buleria con el bolero, todo ello con las castañuelas que siempre la acompañaban.

Justo en este momento es cuando “La Argentinita” conoce a Julio Romero de Torres teniendo como intermediarios a los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. Este encuentro tuvo lugar, tal y como está documentado, una noche del verano de 1912. Esta reunión tendrá como resultado el primero de los retratos que el pintor cordobés hizo de la artista y sobre el único que vamos a comentar. Este se encuentra en el museo de Julio Romero que hay Córdoba en calidad de depósito desde la muerte de la modelo. Tal fue la huella que dejo Encarnación López en los hermanos Quintero que estos le dedicaron, también en 1912, un poema: “Con rumor que ya crece, ya se esfuma, / de clásicos palillos o vihuela, / sale al tablao, que su planta anhela, / preciosa encarnación de luz y espuma…”.

En este retrato “La argentinita” aparece como una mujer elegante, nada parecida a las folklóricas con las que se suele asociar la imagen de una bailaora. El aire que el cuadro desprende es cosmopolita, muy acorde con el estilo que la artista instaurara de ese momento en adelante. Ella será la representante del considerado baile culto español, tan relacionado con la contemporánea generación del 27. Encarnación López estuvo influenciada en gran medida por Federico García Lorca y Rafael Alberti. Su manera de bailar será la precursora de una renovación de la danza española que procederá a refinar y estilizar lo andaluz.

Tras la muerte de Julio Romero, ella funda la Compañía de Bailes Españoles y su primera obra con esta compañía es “Las calles de Cádiz” con música de Manuel de Falla y textos y patrocinio de Ignacio Sánchez Mejías, que aparte de torero, también formaba parte de la generación del 27. Encarnación López e Ignacio Sánchez Mejías mantuvieron una relación amorosa de 10 años incentivada por la cantidad de intereses culturales que ambos tenían en común. A la muerte de este, la artista se vuelca en su trabajo, llevando sus representaciones por todo el mundo.

Acaba obteniendo un éxito arrollador con una versión de “Café de Chinitas” en 1943. En esta versión utilizaba poemas de García Lorca y fondos de Salvador Dalí. “La argentinita” muere en New York en 1945. Su estilo fue continuado por su hermana, Pilar López, que coge el relevo de la compañía. Encarnación López siempre fue considerada por Julio Romero de Torres como una mujer grave y melancólica, tal y como él la retrató.

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