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“El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras”

A lo largo de esta serie de artículos dedicados al yacimiento arqueológico de Medina Azahara, hemos hablado en varias ocasiones de las embajadas extranjeras que eran recibidas en la corte. Gracias a diversas crónicas musulmanas como el Muqtabis o los Anales Palatinos de Al Hakam II, sabemos cómo, cuándo y en qué circunstancias se desarrollaron algunas de estas embajadas. Esta jugosa información nos ayuda a interpretar algunos de los espacios hoy visitables en el yacimiento, así como soñar con otros muchos espacios que aún no han sido exhumados y que esperan, pacientemente, a ser descubiertos por los arqueólogos.

Los textos nos cuentan que la llegada de diplomáticos, reyes y líderes políticos se preparaban con tiempo y que la ciudad palatina se vestía con sus mejores galas para epatar a aquellos que viajaban desde muy lejos para ser recibidos por el Califa. En la mayor parte de los casos, las embajadas buscaban la creación o el mantenimiento de relaciones diplomáticas: principalmente periodos de paz, pactados mediante el intercambio de tributos, rehenes y regalos. Ordoño IV de León vino para intentar recuperar su trono frente a Sancho I (anteriormente conocido como “El gordo”); sin embargo su actuación fue tan patética que sus pretensiones no fueron atendidas…

La presencia de embajadas llegadas desde el lejano Imperio Bizantino fue relativamente común. En el año 949, siendo califa Abd al Rahman III, fueron varias las audiencias concedidas. Desde Córdoba, recorriendo el camino Sur, el que iba pegado al gran Guadalquivir, se accedía primero a la ciudad y, posteriormente al Alcázar de Medina Azahara. Cuentan los textos que el Califa mandaba poner esteras en el suelo y soldados armados junto al camino a lo largo de los casi 8 kilómetros que unían ambos centros urbanos. La recepción principal tuvo lugar en noviembre de ese año en el “gran salón que miraba a los jardines” donde se intercambiaron valiosos objetos.

Restitución virtual del pórtico oriental.

Ibn al-Arabi nos cuenta la curiosa historia de la llegada de una embajada de francos a Medina Azahara. Como siempre, todo se dispuso hasta el más mínimo detalle, de tal manera que los extranjeros quedaban impresionados a cada paso que daban. Al parecer, los soldados que flanqueaban el camino entre Córdoba y Medina, permanecieron todo el recorrido con las espadas desenvainadas, unidas las puntas de ambos extremos de la calzada, formando “bóvedas” con ellas. Las calles y pasillos se alfombraron con telas de seda y dibujos y era tal la calidad de los vestidos de los visires, que los francos hacían reverencias ante ellos pensando que alguno de ellos sería el Califa. Tal era el estado psicológico de los francos, que cuando Abd al Rahman III les dio a elegir entre la paz o la guerra, no dudaron ni un instante.

Recepción oficial en Medina Azahara. Interpretación del pintor Dionis Baixeras

En el verano de 971, Al Hakam II recibió al conde Bon Fil, embajador del conde de Barcelona Borrel I, acompañado de uno veinte magnates catalanes. Su estancia en Córdoba (se alojaron en una de las suntuosas almunias que había junto al Guadalquivir, duró algo más de un mes. A su llegada, en la primera de las recepciones en el “Salón Rico”, entregaron al Califa un tributo de treinta esclavos.

A lo largo de los quince años de su gobierno, Al Hakam II recibió en el gran salón oriental que se abría a los ostentosos jardines del alcázar de Medina Azahara, a más de una treintena de embajadas. En todas, el factor común fue la opulencia y el esplendor de la corte omeya. La ciudad palatina, la joya de la corona del Califato cordobés, se mostraba siempre al visitante repleta de belleza, riquezas y placeres con los que muchos de los extranjeros ni siquiera eran capaces de imaginar. Un rincón del mundo que lucía siempre sus mejores galas y que se convertiría, en consecuencia, en un símbolo de la época dorada de al Andalus.

Restitución virtual del Salón Rico.
Imagen: http://images.eldiario.es/andalucia/pasaporte/Virtimeplace_EDIIMA20150416_1083_13.jpg

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