Arte en Córdoba

Guías expertos e historiadores

Entrada al recinto incluida en el precio

Mejor valorado en guías

«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Como todos sabemos la Provincia de Córdoba atesora un ingente Patrimonio Histórico, Artístico y Arqueológico en el que se ven reflejadas las diversas culturas que desde la Prehistoria residieron en ella. Todos conocemos la riqueza, en muchos sentidos, que las culturas romana y musulmana aportaron a nuestra tierra. Pero no siempre recordamos que nuestra provincia acoge junto a la jienense el mayor repertorio de ciudades amuralladas u oppida, y recintos fortificados de época protohistórica -esto es, de la Edad del Hierro en el primer milenio a.C.- de toda la Península Ibérica. De manera que entre el Valle del Guadalquivir y las estribaciones de las Sierras Subbéticas, muy especialmente en los cerros de la Campiña Cordobesa, encontramos un variado elenco de yacimientos arqueológicos de primer orden y notoria antigüedad.

ategua1

Muralla íbera en la acrópolis de Ategua (Foto del autor)

A modo personal he de reconocer una especial sensación cada vez que tengo la oportunidad de visitar uno de estos emplazamientos, normalmente fortalezas construidas hace nada menos que entre dos mil y dos mil ochocientos años. Pero nunca olvidaré el fuerte impacto emocional que recibí la primera vez que disfruté, hace ya varias décadas, del magnífico yacimiento de Ategua, el cual conocía sólo de oídas. Bisoño y acostumbrado siempre hasta entonces a visitar castillos medievales -como el que Ategua también presenta- nunca me había enfrentado a una fortaleza de época íbera o romana, esta vez en la acrópolis de la ciudad ategüense. ¿Cómo?. ¿Un castillo íbero?, ¿un castillo romano?. Tremendamente impresionado disfruté conociendo su muralla en talud -como en Micenas, pensé- que parecía rodear por completo el cerro amesetado.

3183054676_c6a0a49faa_z

Muro ciclópeo en el Cerro del Higuerón, Nueva Carteya (Fuente de foto: www.flickr.com)

Tal vez entonces mi imaginación me llevara demasiado lejos, pero puede que no tanto. Años después una intervención arqueológica puntual dirigida por D. Luis Alberto López Palomo ponía al descubierto, ante nuestros atónitos ojos, restos de la muralla tartésica que defendía un poblado del siglo VIII ó VII antes de Cristo. Nada menos. Al encontrarse en una cota más baja que la acrópolis, su perímetro amurallado sería mucho más extenso que en épocas posteriores en que la ciudad se retrae a las cotas más elevadas. A modo de hipótesis surgía la posibilidad de estar frente a una de las mayores urbes tartésicas -del llamado Período Orientalizante– hasta ahora documentadas.

Y en absoluto se trata de un oppidum aislado. A lo largo de nuestra protohistoria proliferan generosamente esta suerte de ciudades amuralladas sobre anteriores núcleos de población calcolíticos o de la Edad del Bronce, perdurando algunos de ellos incluso hasta nuestros días como los casos de Espejo (Ucubi), Aguilar (Ipagro), Montemayor (Ulia), Baena (Cerro del Minguillar, Iponoba) o el ejemplo de la propia Córdoba. Estos oppida, junto al de Torreparedones (Ituci) y el de Ategua serán los principales núcleos de población desde la Edad del Hierro en adelante.

almanzora

Muralla ciclópea en el Cerro de la Almanzora, Luque (Foto del autor)

Pero ese panorama no queda ahí. Si nos movemos algo más al Sur y nos acercamos a las primeras elevaciones de la Subbética encontramos toda una serie de recintos fortificados protohistóricos de menores dimensiones que se cuentan por decenas, desde Baena, Luque y Nueva Carteya hasta Doña Mencía, Cabra e Iznájar. Espectaculares, muchos de ellos muestran aun tremendos farallones en talud y aparejo ciclópeo, otras veces simples murallas de sillarejos. La mayoría de ellos presentan cronología plenamente íbera, si bien algunos pudieran ser anteriores y otros se adentran en tiempos de la República Romana. Se trata probablemente de las Turres Hannibalis de las que habló Plinio el Viejo, situadas estratégicamente para controlar vías de comunicación y que fueron testigo de la ocupación militar cartaginesa y las temidas razzias lusitanas. Destacamos algunos ejemplos como los cerros de Plaza de Armas, El Higuerón, Oreja de la Mula, San Cristóbal, La Merced o La Almanzora entre muchos otros.

Más allá de los problemas cronológicos y culturales que algunos de estos yacimientos todavía presentan, queda patente la riqueza arqueológica de la Campiña y la Subbética cordobesas muy especialmente durante el primer milenio a.C., atractivo que viene a sumarse a otros períodos de nuestra Historia tal vez mejor conocidos por todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar