Protegiendo la ciudad de Córdoba I: Las murallas antiguas

El simbolismo y origen de las murallas en las ciudades antiguas

Desde la Antigüedad, una ciudad es una ciudad porque tiene una serie de elementos que la definen como tal; uno de ellos son las murallas. Más allá de la necesidad defensiva, la muralla es el elemento que separa dos mundos: la civilización y el orden, representados por la ciudad frente a la barbarie y el desorden, representados por el campo. Tal es la simbología y el papel desarrollado por las murallas, que algunas de las divinidades que se asocian con las ciudades, como la diosa Fortuna, se representan ataviadas con una corona en forma de muralla con torres.

Mucho antes del mundo romano, civilizaciones de todo el Mediterráneo han levantado estas barreras que permitían a las ciudades diferenciarse del resto del mundo: desde el extremo más oriental de nuestro mar, como Jericó, Tiro o Knossos hasta la Península Ibérica, como Los Millares o Doña Blanca.

El carácter sagrado de las murallas en Roma

Fueron los romanos los que sistematizaron el carácter sagrado de las murallas. Cuando elegían el lugar ideal para levantar una ciudad, realizaban un complejo ritual en el que señalaban cuáles serían los límites -físicos y mágicos- de la misma, el llamado pomerium. De esta forma, y tras consultar a los astros, las aves y los dioses, una pareja de bueyes (uno blanco y otro negro), arrastraban un arado de hierro cuyo surco en la tierra marcaba las fronteras de la ciudad y el lugar donde debían erigirse las murallas.

La fundación de Córdoba y su primera muralla

Córdoba fue fundada en el 169 o 152 a.C. -existe un debate abierto entre los especialistas- por el cónsul Claudio Marcelo, en un promontorio, frente al poblado íbero y junto al río Baetis (hoy Guadalquivir); un enclave estratégicamente localizado para el control del sur de la Península Ibérica. Esta primera ciudad fue defendida por una muralla de unos 2.650 metros, adaptándose a la topografía, aprovechando escarpes naturales al Sur y al Este y el curso del llamado “arroyo del Moro” a poniente. Esto da una extensión de 47.6 hectáreas, siendo una de las mayores ciudades romanas de Hispania. En esta muralla se abrieron cuatro puertas orientadas de acuerdo con los puntos cardinales, de las que aún no hay evidencia arqueológica.

Estructura y técnica constructiva

Esta primera muralla se realizó con dos hileras de sillares almohadillados separadas entre sí unos 6 metros. El espacio entre ambos muros se rellenó con una mezcla de arcillas compactadas con cantos de río y restos de la talla de los sillares. El resultado sería, pues, una anchísima muralla que protegería la ciudad en caso de conflictos bélicos.

Transformaciones en época imperial

Tras las guerras civiles entre César y los herederos de Pompeyo, surgió la figura de Octavio Augusto y con él, la paz y el Imperio. Las reformas administrativas que desarrolló, convirtieron a la ciudad de Córdoba en la capital de la recién creada Provincia Ulterior Baetica y elevaron la categoría de la ciudad al grado de “colonia” -el máximo que podía tener una ciudad-.

Ampliación de la ciudad bajo Tiberio

Estos importantes cambios hicieron necesaria la ampliación de la vieja ciudad republicana. Así, durante el gobierno de Tiberio, la ciudad se amplió hacia el sur, hasta la línea descrita por el Guadalquivir, llegando a tener 79 hectáreas. Con este crecimiento, desapareció el lienzo meridional y su puerta -debió estar en el entorno de la calle Blanco Belmonte- se trasladó al entorno del puente. Igualmente, hubo que abrir puertas nuevas, como la de Almodóvar o la de Pescadería (entorno de la actual Cruz del Rastro).

Restos arqueológicos conservados

Arqueológicamente conocemos varios tramos de esta muralla del siglo I d.C., como el localizado en la excavación del Patio de Mujeres del Alcázar o la Puerta del Puente, excavada en el entorno del llamado “Arco del Triunfo”, junto al puente romano.

Este nuevo perímetro amurallado será el que defina la ciudad durante toda la época Antigua y buena parte de la medieval, aunque con ligeras variaciones posteriores. Una de ellas es el derribo de un tramo del lienzo oriental para permitir la construcción de las terrazas del centro de culto imperial de la actual C/ Claudio Marcelo. Otras reformas posteriores, ya de época bajoimperial se han localizado en la zona Norte (Plaza de Colón nº 4), que pudo coincidir con momentos de inestabilidad.

Trataremos el desarrollo de las murallas cordobesas durante la Edad Media en otra entrada en este mismo blog.

Diosa Fortuna encontrada en Itálica
Murallas prehistóricas de Jericó
Trazado de la Córdoba republicana
Muralla en calle Ronda de los Tejares
La Córdoba romana ampliada
Maqueta de la Puerta Sur
Templo en C/ Claudio Marcelo

Historiadora, Arqueóloga e Intérprete de Patrimonio en ArtenCórdoba

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