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¿Has oído hablar alguna vez del cordobés Alfonso Ariza? En numerosas ocasiones artistas de renombre han quedado en el olvido con la consiguiente pérdida de información. Sin embargo, en momentos, nos encontramos con una obra que tuvo una importante trascendencia en su tiempo y que en la actualidad debe ser legada a las generaciones futuras que no vivieron ese momento histórico. Así, en esta entrada del blog abordaremos a Alfonso Ariza, un artista que convivió con los movimientos artísticos que en este momento se estaban desarrollando, influenciados por la vanguardia y siendo a su vez vanguardia de ésta y cuya obra, por tanto, nos permite conocer la introducción de nuevos lenguajes artísticos a la propia Córdoba.

Alfonso Ariza Moreno nació en la localidad cordobesa de La Rambla el 8 de octubre de 1920 y fallece a la edad de 69 años. Su vida estuvo marcada por un trágico accidente acaecido en 1932 y cuya consecuencia más directa fue la sordera que padecería por el resto de su vida. Aunque su educación comienza directamente en el pueblo, en 1937 obtendrá una beca de la Diputación Provincial de Córdoba para cursar estudios en la Escuela de Artes y Oficios.

En este momento, realiza una pintura propiamente clásica que despierta un enorme éxito entre los coleccionistas andaluces de posguerra y que le permite mantenerse, aunque de forma inestable, en Córdoba. Sin embargo, pronto orientará sus propuestas hacia la búsqueda de una expresión diferente, en cierto sentido, gracias al encuentro y convivencia con artistas de la escuela de Córdoba como Antonio Povedano, Manuel Cabello, Amadeo Ruiz Olmos, etc.

La obra de este artista polifacético cambia totalmente de registro influenciada principalmente por los movimientos que surgen y se desarrollan a partir de la década de los años 50. De este modo, Ariza cambia su producción, de una auténtica figuración a la abstracción, motivado por un incansable deseo de experimentación. Es decir, se dedicará totalmente a la innovación a través del uso que le va a dar a materiales como el hierro o el barro. En un primer momento, durante su formación, localizamos una obra figurativa, a continuación, una producción que experimenta con nuevos lenguajes que difieren de los cánones que permitían el comercio continuo de obra en Córdoba, dejando de hacer arte para vivir y viviendo a través del arte.


Expresionismo gestual IV, 1962. Técnica mixta: óleo y materias térreas. 35×20 cms. Colección Casa-Museo. Ayto. de La Rambla

Alfonso Ariza deseaba que su obra quedara para el recuerdo más allá de permanecer en la memoria de sus contemporáneos, una nutrida obra protagonizada por cerámica, escultura de hierro de pequeño y gran formato, dibujos, pintura al óleo, etc., que además presenta una calidad que dista sobremanera de la ignorancia a la que esta figura se ve sometida. Además, participó en numerosas exposiciones con artistas de renombre del momento, quedando relegado al final de su vida quizás a un segundo o tercer plano que le ha supuesto precisamente la situación actual, hecho que pudo deberse al haber pasado buena parte de su vida en el pueblo y haberse distanciado progresivamente de los centros de actividad, aun así, merece la pena que sigamos recordándolo.

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