Los castillos de Córdoba: Castro del Río
Arquitectura y ubicación del Castillo de Castro del Río
Castillo de Castro del Río es un magnífico ejemplo de arquitectura militar medieval. Se encuentra encaramado a un cerro protegido por un meandro del Río Guadajoz —el Salsum romano— que atraviesa la Campiña central cordobesa, una zona habitada desde el Calcolítico. El castillo, aunque deteriorado, conserva buena parte de su estructura original y ha tenido un papel estratégico debido a su localización en la ruta entre Córdoba y Granada.
Orígenes históricos y evolución del asentamiento
El origen de la población de Castro se remonta posiblemente al Calcolítico, aunque existen indicios de presencia humana desde el Paleolítico en la ribera del Guadajoz. El poblado se consolidó durante la Edad del Bronce y se transformó en un oppidum fortificado en la Edad del Hierro, destacando por su urbanismo, agricultura, metalurgia y comercio con Sierra Morena. Esta fortificación original dio lugar al futuro recinto defensivo y al trazado del actual Barrio de la Villa.
Época romana y Al-Ándalus
Durante la época romana, no se ha confirmado si fue Castra Postumiana, Soricaria o Castra Iulia. En la Campaña de Munda, estuvo cerca de la acción tras la toma de Ategua por César y la Batalla de Soricaria. En Al-Ándalus, fue conocida como Qasruh según Al-Idrisi en el siglo XII, y en esa época se reconstruyó la fortaleza debido a su valor fronterizo. Fue conquistada en 1241 por Fernando III y cedida al Concejo de Córdoba en 1245.
Acontecimientos posteriores
En 1332, el rey granadino Muhammad IV asedió el castillo, pero fue defendido exitosamente por Martín Alonso. Más adelante, durante el reinado de Enrique IV, el Señor de Palma, don Luis Portocarrero, lo tomó por la fuerza, aunque el rey revocó la conquista. En 1569, pasó a manos de los Marqueses de Priego, volviendo más tarde a la corona por decreto de Fernando VI.
Características arquitectónicas
Ubicado en la cota más alta, el castillo está construido con mampuesto y tapial. Se integra con la muralla que rodeaba la villa, la cual contaba con hasta cuarenta torreones y una única puerta: la de Martos, de origen andalusí. La planta de la fortaleza principal es casi cuadrada, con torres en las esquinas unidas por murallas con adarve. Se conservan la amplia Plaza de Armas, la Torre del Homenaje (en proceso de rehabilitación), varias mazmorras y aljibes.
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