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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Tomábamos como protagonista en un artículo anterior el Hammam, comentando su función tanto religiosa como social dentro de la religión y cultura musulmana. Sabemos que en Córdoba existieron un enorme número de baños, ubicados en casas particulares así como en las mezquitas de barrio. Actualmente, reciben el nombre de las casas en las que se han descubierto o de las mezquitas a las que pertenecían, habiendo sido documentados gracias a los testimonios que se han ido recogiendo a lo largo de la Historia. De hecho, contamos con descripciones que nos brindan desde el emplazamiento en el que se situaron hasta sus fechas de cierre o incluso algunos datos sobre su arquitectura.

Miguel Muñoz Vázquez, en Los baños árabes de Córdoba, realiza una recopilación de todos los documentados hasta el momento de su publicación, describiéndonos casi veinte ejemplos de los que se han conservado escasos restos materiales tales como el Baño árabe de San Pedro, la Bañera de la Judería, de características similares a los Baños judaicos de Palma de Mallorca o el Baño de Santa Catalina, que también sería utilizado como un  hospital.

Menos conocido pero no menos importante es el llamado «hammam andalusí de la Puerta de Santa Ana», un fabuloso ejemplo de baño público del siglo X situado a aproximadamente 100 kilómetros de la capital califal, en el municipio de Priego de Córdoba. Su nombre le viene dado al encontrar enclavado junto a una de las puertas de la Medina conocida como la Puerta de Santa Ana. Se trata de un baño que ha sido excavado durante varios años consecutivos, siendo la excavación preventiva de 2010 la que finalmente dio la clave para entenderlo.

Reconstrucción en 3D. Fuente: CARMONA, R. & LUNA, D.: “El hammam andalusí de la Puerta de Santa Ana (madinat Baguh, Priego de Córdoba)”, Revista ANTIQVITAS, nº 23, Priego de Córdoba, 2011, pág. 225.

El edificio presenta una nave de planta axial con salas rectangulares, paralelas y tripartitas. La sala de agua caliente (al-bayt al-sajun) presenta un hipocausto bajo el pavimento y al menos una pila o bañera cuyo revestimiento se realizó a partir de mortero de cal con media caña en las esquinas y un espesor de aproximadamente dos centímetros. Junto a ésta se encontraba la sala templada (al-bayt al-wastani) de características similares a la anterior y pavimento de mármol blanco. Anexa, posiblemente se encontraría la sala fría (al-bayt al-barid), de la que no ha sido posible recopilar evidencias. Además, este edificio contaba con una habitación del horno o zona para el servicio, así como un guardarropa (al-bayt al-maslaj) adosado a la sala templada.

En definitiva, este baño ha llegado a la actualidad muy alterado, concretamente las salas de agua caliente y templada; salas cubiertas con bóvedas realizadas a conciencia por maestros especializados, siguiendo un modelo que se va a extender por todo al-Ándalus a partir del Califato al ser una simplificación de las plantas de las termas romanas, pero con las características arquitectónicas de Occidente.[magicactionbox id=»11191036″]

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