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Ejemplo de botijo en un patio del Barrio de San Basilio

Ejemplo de botijo en un patio del Barrio de San Basilio

¿Quién no se ha fijado alguna vez en el típico botijo que adorna el patio cordobés? Callado pero expectante en algún rincón de los cuidados patios de Córdoba se sitúa la imagen del botijo como mero elemento decorativo que en su tiempo contó con una funcionalidad esencial: hacer más agradable el caluroso verano cordobés. Así pues, la mayoría de ellos proceden de los talleres alfareros de La Rambla, pudiéndose distinguir por el material con el que han sido fabricados.

La Rambla es una ciudad de la Campiña Sur cordobesa cuyo sello de identidad es la labor ceramista que durante años sustentó la economía de ésta y la situó como un punto esencial de elaboración y venta de exclusivos productos cerámicos que durante mucho tiempo ocuparon nuestros hogares y que continúan produciéndose.

El objeto por excelencia es éste, el botijo típico rambleño, un recipiente utilizado para beber, cuya peculiaridad reside en que la porosidad de la arcilla local con la que son fabricados, por su alto contenido en sal, permite la entrada de aire al interior del elemento, la evaporación del agua exudada y, por consiguiente, el enfriamiento del agua que se coloca en su interior, adquiriendo una temperatura perfecta para nuestra salud, al existir menor contraste en contraposición al frío artificial.

Botijos almacenados en un taller rambleño

Botijos almacenados en un taller rambleño

Este recipiente cuenta con un cuerpo donde se deposita el agua, un asa y dos orificios superiores; uno permite introducir el agua y otro facilita su salida, es el llamado “pitorro”. Así pues, beber en éste requiere práctica: hay que levantar el botijo para provocar la salida de agua desde el pitorro e intentar tragar ésta al tiempo que cae. Además, para que el agua que depositemos en el interior del botijo sea apta para el consumo, el botijo debe ser rellenado previamente de un agua que se deja reposar toda la noche y al día siguiente se desecha.

Por último, para su uso, en el caso de que se encuentre en un interior, deberá ser colocado sobre un recipiente, pues el proceso de enfriamiento del agua supone la filtración de agua comentada. Por el contrario, para disponerse en zonas exteriores, puede ser colgado mediante su asa, sirviendo este método incluso para regar plantas, mediante el goteo tradicional, funcionalidad que indudablemente habrá tenido también en el patio cordobés.[magicactionbox id=”11191036″]

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