Primos lejanos: botijo rambleño y jarrón de porcelana china

La cerámica como arte milenario

Me atrevería a decir que entre que se nos caiga un botijo al suelo o un jarrón de porcelana china y se nos hagan añicos, todos preferiremos el primero en caso de tener que pagar los daños. Y sin embargo, a pesar de que uno es un objeto popular y el otro lo asociamos a las élites, hablamos de elementos muy similares. Con esta entrada vamos a volver de nuevo la vista a la artesanía tradicional y haremos referencia, tras el cuero, la plata, el vidrio y el marfil, a la cerámica.

Orígenes y evolución de la alfarería

La alfarería ha dado lugar desde hace miles de años a una innumerable cantidad de objetos y utensilios que han estado al servicio del ser humano. Desde una vasija de barro que en el Neolítico sirvió para almacenar semillas, hasta un interruptor (de palomilla) de porcelana del pasado siglo, que aún se encuentran en algunas casas antiguas, ese variopinto universo cerámico nos ha rodeado tomando formas y materiales distintos.

La arcilla como base

En la base de su elaboración se encuentra la arcilla, claro que, según el tipo de arcilla, hablaremos de distintos materiales como la porcelana, la terracota, la loza o el gres. El origen de todo debió ser algo similar a ver a un niño jugando con plastilina: una persona tomó entre sus manos barro, le dio forma, dicha creación se secó al sol o cerca de un fuego, se endureció y sirvió de recipiente.

Aplicaciones funcionales y estéticas

Como todas las artes y todos los oficios, se fue desarrollando y sus usos se multiplicaron: vasijas, contenedores, vajillas, ladrillos, baldosas, tejas, azulejos, brocales de pozo, elementos decorativos y, hace un par de siglos, empezaron a usarse elementos cerámicos como aislantes térmicos y eléctricos.

Porosidad y vidriado

Podremos encontrar distintos grados de porosidad en función del tipo de arcilla, del desgrasante que se le añada o si en una segunda cocción se ha completado con una terminación vidriada que le otorgue cierto refinamiento.

Dificultades y técnica en la alfarería

No por tratarse de un arte que nos parece cercano, que en nuestra infancia quizá hayamos jugado a ser alfareros, debemos pensar que es un arte fácil de llevar a cabo. Antes de meter una pieza en el horno, hay que asegurarse de eliminar las burbujas de aire que podrían provocar su rotura al expandirse con el calor. También es fundamental el grosor de la pieza para evitar fracturas.

El torno y el tornero

El oficio de tornero es específico dentro de la alfarería y requiere dedicación y maestría, a pesar de que la cultura popular haya convertido la imagen del torno en un hobby con tintes románticos o lúdicos.

El legado cerámico en Córdoba

Una vez que hayamos hecho balance en nuestra propia casa de las piezas cerámicas que tenemos, salgamos a la calle y podremos observar ejemplos destacados del legado cerámico cordobés:

  • Las tejas vidriadas y coloreadas del Casino Militar en República Argentina.
  • Una vasija neolítica de la Cueva de los Murciélagos expuesta en el Museo Arqueológico.
  • Los ataifores verde y manganeso de Medina Azahara.
  • Antiguas baldosas reutilizadas en el Alcázar de los Reyes Cristianos.
  • Los azulejos de la fuente de uno de los patios de Casa Árabe.
  • La colección de porcelanas y el tibor del Salón de Tobías del Palacio de Viana.
  • La cornisa cerámica que perfila la cúpula agallonada del mihrab de la Mezquita-Catedral, inspirada en Bizancio pero realizada en alfares cordobeses.
Vaso cerámico de Zuheros
Alfarería tradicional en La Rambla
Cúpula del vestíbulo del mihrab

Guía de turismo y licenciada en Traducción e Interpretación en ArtenCórdoba

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