Arte en Córdoba

Guías expertos e historiadores

Entrada al recinto incluida en el precio

Mejor valorado en guías

Blog cultural Artencórdoba
Ruinas de Alamiriya. Fuente: IAPH (cc-by-sa-nc)

Existió en al-Ándalus un tipo de construcción llamada almunia. Eran fincas de recreo vinculadas a explotaciones agropecuarias. De ellas, la mejor conservada es la de Alamiriyya o al-Rumaniyya, situada a 2 km al oeste de Medina Azahara y a 10 de Córdoba.

Excavada en 1910, fue identificada entonces con Alamiriyya, palacio perteneciente al caudillo de Hishan II, Almazor. Pocos años después, la finca fue comprada y se construyó un palacete de verano que destruyó parcialmente los restos y reconstruyó otros. Quizá por eso, el enclave fue declarado monumento histórico-artístico en 1931. Hoy, está protegido como Bien de Interés Cultural.

La almunia ocupaba una gran extensión, y dada su localización, se organizó en cuatro terrazas: en la más se situaron los edificios residenciales, las caballerizas y una alberca -la más grande hallada en Córdoba-. El edificio del centro, a su vez, abría a otra alberca situada en una plataforma sobre la segunda terraza.

Pilas encontradas en la almunia. Fuente: Guía del Museo Arqueológico Provincial de Córdoba (licencia de uso: cc-nc-nd)

Tanto la ubicación (no visible desde Córdoba o Medina Azahara, pero en alto dominando el terreno) como la extensión hablan del deseo de mostrar el poder que ejercía su propietario. indican que perteneció a un personaje del más alto rango de la administración del califato.

Pero, ¿quién fue este personaje? Si bien la identificación no es segura, parece probable que, fuera al-Durri. De ser así, esta sería la almunia de al-Rumaniyya, en la que su dueño invirtió toda su fortuna, y en la que frecuentemente agasajaba a Al-Hakam, quien disfrutaba de su hospitalidad por lo hermoso de la finca.

Al-Durri fue tesorero de al-Hakam II, miembro de una familia vinculada al aparato administrativo del Califato. Muy cercano al califa, fue, sin embargo, depuesto de su cargo en abril de 973 y confinado en el alcázar de Córdoba, seguramente debido a errores en la administración del tesoro o mal uso del mismo. Sea como fuere, pocos meses después regresó a la administración, llegando a ejercer diversos cargos.

Es curioso que menos de un mes después de su caída en desgracia, cuando todavía estaba recluido, al-Durri regalara la almunia al Califa. Muy probablemente la entrega de la almunia fuera parte del acuerdo con al-Hakam II para redimirse, una compensación por la falta que hubiera cometido. Pese a todo, el califa le mantuvo al frente de la administración y de los beneficios de la explotación, para que no perdiera toda su fortuna.

Al-Durri acabó sus días ajusticiado por haberse opuesto a la coronación de Hishan II. Irónico, ya fue el entonces heredero uno de los que ayudó a al-Durri a recuperar sus cargos.

——
Para más información, el Museo Arqueológico de Córdoba ofrece este miércoles 4 de junio la conferencia La investigación en al-Rummaniyya, a cargo del doctor Alberto Canto García. También puedes consultar el artículo La almunia de al-Rummaniyya. Resultados de una documentación arquitectónica, publicado en el número 6 de los Cuadernos de Madinat al-Zahra

[magicactionbox id=”11191036″]

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar