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“El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras”

Hijo y sobrino de alcaldes de Córdoba, Antonio Cruz-Conde y Conde, alcalde de nuestra ciudad entre 1951 y 1962, es el gran olvidado de la actual topografía cordobesa. El apellido Cruz-Conde (así, compuesto) nació del matrimonio de María Conde y Luque (hermana del alcalde cordobés Tomás Conde y Luque) con Rafael Cruz Fustegueras. Los Cruz-Conde fueron una familia de alcaldes; unos más destacados que otros. Pero, a Antonio Cruz-Conde le tocó vivir una etapa de bonanza económica que invirtió en mejorar la calidad de vida de los cordobeses y desarrollar la mayor expansión de la ciudad desde tiempos del califato Omeya.

Familia Cruz-Conde

Familia Cruz-Conde

Antonio Cruz-Conde era un enamorado de Córdoba, la ciudad que le vio nacer. Sentía tanta pasión por esta ciudad, que puso todo su empeño en mejorarla; creando nuevas avenidas, fundando barriadas, restaurando el Patrimonio local y mejorando el urbanismo. Las obras que se llevaron a cabo durante su gobierno fueron casi interminables.

Se derribó el antiguo ayuntamiento, encontrando bajo este los restos de un templo romano; más tarde restaurado al final de la calle Claudio Marcelo. También se derribó el decimonónico mercado de la Corredera con la intención de hacer uno nuevo subterráneo, donde encontraron varias viviendas romanas con mosaicos; que fueron trasladados al Alcázar. El mismo Alcázar de los Reyes Cristianos que se restauró durante la alcaldía de Antonio Cruz-Conde.

Casi 11 años de trabajos continuados; en la mayoría de los casos varias obras al mismo tiempo. Mientras se restauraba el Alcázar, se construía el nuevo puente de San Rafael y la avenida del Alcázar, inaugurados ambos en 1953. Y fueron restauradas las torres de la Calahorra y la Malmuerta; un nuevo pavimento en la Calleja de las Flores, con arcos decorativos, fuente y escudo de armas en una de las paredes; se derribó una casa que obstruía las Callejas de la Hoguera, conectando la calle Céspedes con Deanes. En el centro de la Judería compró la vieja casa de los Armenta para crear el Zoco Municipal de artesanos y el Museo Taurino. Pero la lista es interminable: El Parador de Turismo de la Arruzafa, el campo de futbol El Arcángel, el Camping Municipal, la avenida de Carlos III, el hotel Córdoba Palace (el que conocimos como el “Palace o Melía”); sin olvidar el Aeropuerto, la desaparecida Universidad Laboral o la nueva barriada del Parque Cruz-Conde con sus jardines.

Antonio Cruz-Conde y Conde, alcalde

Antonio Cruz-Conde y Conde, alcalde
Fuente: cordobapedia

Seguro que entre tantas obras realizadas se escapa alguna de considerable magnitud, pero no todo fueron obras nuevas o restauraciones, porque durante esos años se potenció el concurso de los patios cordobeses, que se anunciaban como “Concurso de Patios, Rejas, Balcones y Escaparates” eligiendo incluso a la Reina de las Fiestas; una bonita costumbre desaparecida.

Con Antonio Cruz-Conde la ciudad de Córdoba cambió radicalmente su imagen, pasando de ser una ciudad atrasada y provinciana a una ciudad moderna de grandes avenidas que salía del siglo XX por la puerta grande. La calle José Cruz-Conde se dedicó a su tío, y el Parque Cruz-Conde fue un homenaje a la familia de buenos alcaldes; pero todavía seguimos en deuda con este hombre que nos hizo una ciudad nueva y que murió en 2003 sin tener una calle a su nombre como la tienen otros alcaldes.[magicactionbox id=”11191036″]

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