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En el día en que algunos Acacios celebran su onomástica, nos acercamos a la capilla que en la Mezquita Catedral de Córdoba está dedicada a este mártir que vivió en el siglo II d.C.

Localización de la capilla de San Acacio, en el muro oeste de la Mezquita-Catedral

Está situada esta capilla en el muro occidental, en la ampliación llevada a cabo por el emir Abd al-Rahman II. Será está la primera de las tres que se realicen y la de menor extensión. Al mismo tiempo, es la que suele pasar más desapercibida, puesto que está ocupada en casi su totalidad por el coro de la catedral.

Cubierta de la capilla de San Acacio. Fuente: diocesisdecordoba.com

Es una fundación medieval, del obispo Fernando González Deza en fechas anteriores a su fallecimiento, ocurrido en 1426, aunque de esta época no quedan más restos que una lápida sepulcral. Su aspecto actual se debe a una renovación realizada a principios del siglo XVIII por el arquitecto Teodosio Sánchez de Rueda. El artesonado, aún intacto en aquellas fechas, se desmonta para crear una nueva cubierta: una cúpula con ventanas que dotara al espacio de una mejor iluminación y enfatizara así el espacio. También se renovó el retablo situado al frente de la misma. Realizado por el mismo Sánchez de Rueda, acoge en su registro principal la imagen del titular, San Acacio, que va vestido de militar, con una palma en la mano y situado delante de una cruz. Con estos elementos se alude a su condición mártir. Y es que Acacio era un militar romano que, antes de una batalla, se convirtió al cristianismo junto a sus compañeros, y guiados por un ángel, pudieron vencer pese a la inferioridad numérica. Sabida su conversión, fueron conminados a abandonar el cristianismo, a lo que él y sus compañeros se negaron. Por ello serán sometidos a crueles castigos. Los milagros ocurridos durante dicho proceso motivaron que otros 1.000 compañeros se convirtieran, alcanzando así la cifra de 11.000 soldados conversos.

Retablo de la capilla. Fuente:commons.wikimedia.org / Autor: tiborb kovacs

El resto de imágenes del retablo son todas pinturas al óleo, obra de Juan Pompeyo, músico violinista además de pintor que dejó numerosas obras en la Mezquita Catedral de Córdoba. En este retablo podemos ver las escenas de la  Anunciación y la Visitación, a ambos lados de San Acacio. Sobre ellos, San Pedro y San Pablo, y ya en el ático, una imagen de la Inmaculada Concepción flanqueada por otros dos pequeño lienzos que representan a San Juan de Dios y una santa no identificada.

San Acacio no fue una devoción común en España, pero sí muy extendida durante la Edad Media en Europa. Sin embargo, este santo es el patrón de Montemayor, pueblo de la campiña cordobesa. Esto se debe a que una reliquia de este santo fue llevaba a dicho pueblo en el siglo XVI, y menos de 100 años después fue votado como Santo Patrón. Con esta curiosidad nos despedimos, no sin antes desear a los Acacios que pasen un buen día.

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