Arte en Córdoba

Guías expertos e historiadores

Entrada al recinto incluida en el precio

Mejor valorado en guías

Blog cultural Artencórdoba
Inscripción en el muro este de la Sinagoga de Córdoba. (Fuente de foto: es.wikipedia.org)

“Santuario en miniatura y morada del Testimonio que terminó Ishap Moheb, hijo del señor Efrein Wadowa el año setenta y cinco. ¡Asimismo vuélvete, oh Dios, y apresúrate a reconstruir Jerusalén!”
Inscripción fundacional de la Sinagoga de Córdoba, hacia 1315

Como dos caras de una misma moneda, las fuentes para el conocimiento del pasado de nuestra ciudad milenaria se nos muestran a menudo contradictorias, ambiguas o exageradas. La investigación histórica científica contrasta siempre la información transmitida a través de generaciones pertenecientes, ya sabemos, a tantas distintas civilizaciones y culturas que edificaron lo que somos. Pero es para nuestro infortunio frecuente que, por diversas circunstancias, se dé la imposibilidad de comprobar materialmente la veracidad histórica de lo que nos es transmitido.

Qué duda cabe de la riqueza patrimonial cultural cordobesa en lo que a leyendas se refiere, plagada de historias que reflejan el carácter de sus gentes, enriquecen su legado y relatan sucesos que se incorporan al folclore popular. Pero las tradiciones evolucionan también y la noticia del posible hecho real histórico se va inevitablemente deformando con el paso de los siglos (especialmente cuando se trata de tradiciones orales pues si son escritas fosilizan, consolidándose mientras se conserve esa información) convirtiéndose en leyenda a medida que pierde realidad veraz del hecho y gana en literatura que ilustra a las gentes que la transmiten. Según continúa el proceso con el tiempo, finalmente se obtiene el mito, que a menudo poca exactitud muestra con el hecho histórico que pudo generar la tradición pero que a veces, si bien escasas, es comprobable.

Entre esas delgadas líneas siempre difíciles de delimitar entre la Historia y la leyenda se recogen muchas en la ciudad. Otras poco conocidas nos remiten incluso a tiempos bíblicos, cercanas al mito, como una noticia transmitida por el cordobés Ibn Hayyan, nacido en 987 ó 988 y considerado por muchos el más grande historiador de la Edad Media hispánica, que nos relata “… que el lugar donde ahora se alza la aljama (Mezquita principal) era una gran hondonada en la que los cordobeses solían arrojar sus desperdicios y enterrar allí a sus muertos. Cuando Salomón, el hijo de David, llegó a al-Ándalus pasó por Córdoba e hizo alto frente a ella…<<Rellenad y nivelar este lugar, pues aquí se alzará un templo en el que se rendirá culto a Dios Altísimo>>… Acabado esto (el templo) puso a algunos rabinos israelitas para que lo poblaran y establecieran allí las Leyes de la Torá … hasta que Dios envió a Jesús y se difundió el Cristianismo, con lo que el templo se convirtió en iglesia…”.

Vista aérea del entorno monumental de la Mezquita-Catedral (Fuente de foto: www.diariocordoba.com)

Evidentemente el rey Salomón nunca pasó por la Corduba prerromana a la que, por cierto, sí arribarían muchos fenicios durante el Periodo Orientalizante, pero nada conocemos del solar de la futura Mezquita-Catedral en aquellos momentos, que hasta donde sabemos no se urbanizará hasta el primer siglo de nuestra era en la ampliación de Colonia Patricia Corduba hasta el río. Preciosa leyenda, no obstante, y poco conocida en general, que según Manuel Nieto Cumplido trata de acentuar el carácter sagrado del solar desde tiempos realmente lejanos. Es asimismo interesante la posibilidad apuntada de que hubiera en el lugar una sinagoga, de la que nada nos ha llegado, previa a la basílica cristiana de San Vicente. Esto explicaría el paralelismo advertido por Nieto con la historia del Templo de la Roca en el Monte Moria, lugar también sagrado para judíos, musulmanes y cristianos, quien apunta además un posible origen de esta leyenda en la inscripción de un texto del Corán junto al mihrab de al-Hakam II que reza así: “…Dios ha hecho descender sobre tí, oh Profeta, el Libro con la verdad atestiguando a los que le precedieron. Hizo descender el Pentateuco y el Evangelio, anteriormente, como guía para los hombres…”.

Quizá algún día futuro la arqueología desvele detalles que aporten luz a estos entresijos de nuestro pasado. Mientras, queda casi borrada de nuestra memoria histórica la percepción que los pueblos conquistadores tuvieron al llegar a nuestra Córdoba, que siempre la vieron precísamente como la Jerusalem de Occidente.

[magicactionbox id=”11191036″]

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar