Cordobeses ilustres: Antonio Fernández Grilo

Infancia y juventud de Antonio Fernández Grilo

Nació en Córdoba el 3 de enero de 1845. Pasó su infancia y juventud en esta ciudad. Uno de los primeros registros documentales que se tiene de él es cuando gana el primer premio de unos juegos florales en el Real Círculo de la Amistad en 1862, con tan solo 17 años. Este hecho marcó el rumbo de su vida hacia la poesía.

Primeros pasos en la poesía

En 1865, con solo veinte años, ingresa en la Real Academia de Córdoba. Una de sus primeras obras fue “Oda al mar”, que levantó bastante expectación ya que Fernández Grilo nunca había visto el mar cuando la escribió. Comenzó entonces a contar con el apoyo de importantes mecenas cordobeses como el Barón de Fuente de Quinto o el Conde de Torres Cabrera. Este último le editó un libro de poesías en 1869. La segunda edición, publicada en 1879 en Madrid, tuvo un gran éxito.

Etapa como periodista en Madrid

Después se trasladó a Madrid para dedicarse al periodismo, su otra gran pasión además de la poesía. Llegó a ser redactor de publicaciones como “El Contemporáneo”, “El Tiempo”, “La Libertad” y “El Debate”. Fue una persona despierta, con don de gentes y gran recitador, lo que le permitió acceder a la alta sociedad hasta ser nombrado “Poeta Real” del rey Alfonso XII. El monarca le concedió una pensión vitalicia.

Su relación con la Casa Real se prolongó en el tiempo. La Reina Isabel II le financió la edición de su obra “Ideales”, que fue publicada en París en 1891. Se dice que algunos miembros de la realeza aprendieron sus composiciones de memoria.

Reconocimiento y legado poético

Emilio Castelar y José Zorrilla lo consideraron uno de los grandes poetas de su época. En 1899, la ciudad de Madrid le dedicó una calle en el barrio de la Universidad. Mantuvo amistad con otros poetas como José Jurado de la Parra, de origen baezano.

Escribió poemas muy populares, entre ellos: “El invierno”, “La chimenea campesina”, “La nochebuena”, “El dos de mayo”, “El siglo XX”, “Al mar” y “La monja”. Su obra más famosa fue “Las ermitas de Córdoba”.

Personalidad y carácter

El pueblo lo apreciaba por su simpatía y carácter cercano, aunque también tuvo detractores como Leopoldo Alas. Una de las descripciones más acertadas de su personalidad es la de Ricardo de Montis, que dijo:

“Hallábase dotado de un carácter bullicioso; había nacido para vivir en sociedad; tenía don de gentes. Profundo conocedor de las debilidades humanas, plenamente convencido de que el mundo es una comedia y dispuesto a pasar la vida todo lo mejor que le fuera posible, nunca mostrábase parco en elogio. Jamás rehusaba halagar las ajenas vanidades, siempre estaba en situación – como dicen los actores – al representar su papel en el teatro social, y procuraba cuidadosamente que la risa no asomara a sus labios cuando debía parecer triste, ni que la expresión del dolor saliera a otros cuando debía estar alegre”.

Últimos años y fallecimiento

Fue nombrado académico de la Lengua de la Real Academia Española en febrero de 1906, uno de sus últimos grandes sueños. Pronunció su discurso de ingreso en verso, como hizo José Zorrilla. Falleció el 9 de julio de 1906 en Madrid a causa de una caída, a los 61 años de edad.

En sus poemas siempre prevaleció el fondo sobre la forma. No solo destacaban las ideas, sino también su imaginación, sensibilidad y armonía. No solía elegir sus temas de forma deliberada, sino que se inspiraba en las circunstancias que lo rodeaban.

Retrato de Antonio Fernández Grilo
Placa conmemorativa a la entrada de las ermitas de Córdoba

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