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Cogollos de lechuga

La lechuga es un vegetal al que, por norma general, no se le conoce otra función en la mesa que la de participar en ensaladas. Como la gran mayoría de verduras de hoja verde tiene muy pocas calorías, mucha cantidad de agua y algo de hidratos de carbono. Además, posee calcio, hierro, potasio, magnesio, vitaminas C y E, y provitamina A. Ayuda a producir glóbulos rojos y blancos, y debido a su cuerpo fibroso, produce un efecto diurético e incluso laxante. Por lo tanto, es una gran ayuda en el control de niveles de colesterol y glucosa. Es ideal para dietas de control de peso y cardiovasculares por su gran contenido en agua, potasio y poco sodio.

Sin extenderme demasiado, señalaré que hay diversos tipos o variedades de lechugas, entre las que destacan por su uso más generalizado en la cocina española la romana, la iceberg, la francesa (de tallo corto, pero hojas abiertas como la romana), la escarola (de hoja muy rizada) y la radicchio (de color morado como la col lombarda). Para esta receta se utilizan los cogollos de la lechuga romana; es decir, las lechugas cuando aún son pequeñas.

Cogollos al ajillo

Este plato es muy fácil de preparar. Después de lavar bien las lechugas, se cortan en cuatro partes en sentido longitudinal y se preparan en un plato para servir. A partir de ahí, preparamos la salsa que van a llevar encima. Se pican muy menudos unos dientes de ajo y se doran en sartén. Sin llegar a estar muy fritos, se vierten sobre los cogollos y se les añade sal. Esta, evidentemente, es la receta más fácil y la más usada; sin embargo, existen ciertas variedades a la hora de preparar este entrante. Dependiendo del gusto que desee darle, un truco que no falla es ponerle un chorro de vinagre en la sartén poco antes de retirar el ajo del fuego; la mezcla aceite-vinagre dará un efecto de aliño de ensalada. De igual modo, se puede probar con vinagre de Módena, que ofrece un ligero toque dulzón. Para los más atrevidos, calentar una guindilla en el aceite antes de poner los ajos asegura un toque picante delicioso que encaja muy bien con el frescor de la lechuga.

Con tomate cherry y jamón

Otra opción es poner una cucharadita de pimentón dulce al ajo picado antes de que termine de dorarse. Esto añade color y sabor. La lechuga, como buen vegetal, puede acompañarse de cualquier otro alimento; así que, podemos adornar nuestros cogollos, una vez terminados, con migas de atún, taquitos de jamón serrano, cuartos de tomates cherry, anchoas, salmón o cualquier otra sugerencia que se les ocurra.

Si en una carta de restaurante ven “Lechuga al ajillo”, ya saben de qué se trata. Simplemente queda por añadir que, en algunos sitios, este plato también se conoce como “Lechuga frita”; es cuestión de gustos. Y ahora… ¡A disfrutar![magicactionbox id=»11191036″]

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