Arte en Córdoba

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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Durante el Barroco, la producción pictórica alcanzó cotas inimaginables, especialmente en Andalucía. Centros de cierta personalidad donde acudían numerosos artistas fueron Sevilla o Granada, donde se llegó a la creación de una escuela de la mano de Alonso Cano, formado tanto en Sevilla como en Madrid y que posteriormente dejó su huella también en Málaga. Por su parte, Córdoba y Jaén fundieron elementos de tradición zurbanesca sevillana y plenitud madrileña, adquiriendo un carácter más local. Así, la pintura cordobesa se convirtió en un foco de atención para el estudio de los artistas que allí se formaron.

La Santa Cena de Pablo de Céspedes. Extraída de: https://mezquita-catedraldecordoba.es/descubre-el-monumento/obras-maestras/la-santa-cena/

El primero que cabe destacar es Pablo de Céspedes (1538-1608), pintor, escultor, arquitecto, tratadista de arte, humanista y poeta español formado en Italia, junto con sus discípulos Juan de Peñalosa (1579-1633), Antonio Mohedano (1561-1625) y Juan Luis Zambrano (1598-1639). De igual forma, Agustín del Castillo (1590-1631), padre del que podría considerarse el auténtico gran pintor del barroco cordobés, Antonio del Castillo (1616-1668); artista que recibe importantes influencias de Zurbarán, al hacer uso de un notable claroscurismo suave.

En el último periodo del Barroco, Córdoba concibió a un pintor de formación madrileña que, sin duda, condensó toda la historia del Barroco en sus diversas producciones pictóricas. Hablamos de Antonio Acisclo Palomino (1655-1726), discípulo de Juan de Valdés Leal (1622-1690). Destaca también Juan de Alfaro y Gámez (1643-1680), discípulo de Castillo y protector de Palomino, cuyas obras debieron introducir el estilo cortesano en la ciudad. Por otra parte, cabe mencionar a Acisclo Leal Gaete (1630-1680), al igual que a Gaspar de Quevedo (1616-1670).

Bautismo de San Francisco de Antonio del Castillo. Extraída de: http://www.juntadeandalucia.es/presidencia/portavoz/116259/antonio/castillo/museo/bellas/artes/cordoba?pag=3

Por último, no debemos olvidar la figura de Antonio Fernández de Castro (1659-1739), sobrino de Juan de Alfaro, y la de José Ignacio Cobo de Guzmán (1666-1746) o Juan Pompeyo, del que se desconoce su fecha de nacimiento y muerte. En definitiva, la pintura de esta época se caracterizó por ser una pintura realista, generalmente religiosa, siendo el cliente principal la Iglesia junto con la Corte. En el caso cordobés, las obras que han llegado a nuestros días nos hablan de maestros que se convirtieron en artistas fundamentales para la Historia del Arte y necesitan ser estudiados en profundidad.[magicactionbox id=»11191036″]

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